31- soltando verdades y pedir disculpas.

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Ya era el día siguiente y la mañana ya había pasado.

Ese mismo día Draco se atrevió ir a la mesa de Gryffindor a desayunar con Harry.

Cosa que todo Hogwarts miraba raro sin entender, porque no lo tenían como buena persona.

Y todos miraban confundidos, Draco y Harry ya eran más abiertos con su relación, y aunque no todos sabían que estaban en algo era evidente.

Cuando encontraban un momento para darse un beso se lo daban, el rubio le comentó a Harry que se disculparía con Hermione y Ron. No podía asimilar como ser tan malo con ellos diciéndoles cosas hirientes. Por eso se disculparía mañana mismo, porque Harry, Draco, Ron y Hermione irían a la tres escobas a tomar algo.

Ahora tocaba pociones y el profesor Snape había mandado un trabajo bastante largo que Harry y Draco se olvidaron por completo.

Yendo a la clase cruzaron el pasillo y por suerte llegaron temprano.

Ya pasaron unos minutos desde que la clase comenzó, el profesor por lista pedía el trabajo que había hecho, y casi todo el curso pensaba una buena escusa.

- Potter - pronunció el profesor desde su escritorio.

El mencionado se quería ir de la clase sabía que el profesor le quitaría puntos a su casa o lo castigaría.

- Disculpe profesor, no pude hacer el trabajo, porque me caí en las piedras y me lastime - respondió tratando de que su escusa fuera real.

Pero mentira no era.

- Este trabajo Señor Potter lo mandé hace una semana... - Snape se paró se su silla y se dirigió directo hacia Harry.
- ¿O estuvo con cosas más importantes?- añadió mirando las marcas de su cuello que eran bastantes visibles.

Harry dirigió su mano hacia la zona incómodo.

Draco atrás sentado en su banco por poco se retoncia de la risa.

- No pienso a perder más mi tiempo, empezemos con la clase - dijo el profesor y tomó una tiza para escribir en la enorme pizarra que estaba atrás suyo.

- Hoy aremos Suerte líquida, sigan paso a paso las instrucciones que están en sus libros, página 334 y comienzen -

No resultó ser una buena clase, la poción en sí no era fácil y por un mínimo error expolataba.

Todos ansiosos por la poderosa poción que no resultó salir bien para ninguno.

Pero Draco lo había logrado y se quedó con un frasquito de la poción.

En el receso Draco optó por ir a la sala común para dejar los libros de la materia pasada que eran pesados, y le causaba dolor de espalda todo el tiempo.

Entró a la sala común y pudo ver a Crabbe, Goyle sentados en un sillón de cuero que había.

Ni los miró no se juntaba más con Goyle y Crabbe.

Se estaba dirigiendo hacía la escalera cuando la voz de Goyle interrumpió.

- Que tenés en el cuello Malfoy -

Aún sin mirarlo respondió.

- No te interesa, ocúpate de tus asuntos -

- No me digas que tú noviecita es Potter - mencionó.

Toda la sala de slytherin se quedó en completo silencio y miraban con atención la conversación.

- ¿Que? -

- No te hagas el estúpido, ya se que te escapas por las noches -

Draco empezó a sudar, sus manos, y su frente, un calor invadió su cuerpo y por poco casi se le caen los libros.

 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑙𝑖𝑐𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑢𝑛 𝑠𝑒𝑐𝑟𝑒𝑡𝑜 𝑏𝑜𝑛𝑖𝑡𝑜  Donde viven las historias. Descúbrelo ahora