La muerte nos persigue.

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CLARA.

Oscuridad.

Ruidos extraños.

Truenos.

Gritos.

Pasos.

Caos.

Todos nos encontramos buscando algo con que alumbrar.

Uno de ellos encendió la linterna para poder alumbrar.

Entonces mis pies ya descalzos sintieron un liquido extraño, tal vez puede ser que se ha derramado el jugo de Carlos según nos hemos movido todos rápidamente. O eso pensé. Ni siquiera le di importancia.

Empeze a buscar mi celular pero no lo encuentro, entonces me acordé de que Thomas no me lo ha devuelto.

Y bueno, así de olvidadiza soy.

–No se muevan. –Soltó uno de ellos, pero por los nervios no logré descifrar de quién se trata.

Solo se que me quedé paralizada en mi lugar sin saber qué hacer.

Thomas es quien alumbra, nos empieza a alumbrar a cada uno de nosotros para saber que nos encontrábamos todos aún juntos. Entonces según iba alumbrado, me fijé en la expresión de cada uno de ellos.

El primero en ser alumbrado fue Carlos, tiene algo en la mano pero no sé llega a ver por la oscuridad tan inmensa que nos azota en ese momento. Su expresión es de total shock, sus ojos miran a la luz. Trató de que la luz que lo alumbra no le molestase en los ojos, subiendo su mano tapando su rostro.

Charli, fue el siguiente en ser alumbrado, está con sus cejas unidas, no por miedo o terror, si no por curiosidad. Sus ojos miran a todos lo que se pudiera ver dentro de la casa.

El siguiente que fue alumbrado fue el chico que vino nuevo, su nombre es Pável. Se encuentra mirando el techo. Y puso su dedo ondular en su boca haciendo un ademán de que hagamos silencio como si tratara de escuchar algo.

La siguiente en ser alumbrado fui yo. La luz era tan blanca que me hace tener que cerrar los ojos para que no me molestara.

–Que mal, aún sigues aquí. –Habló Thomas, como si todas sus esperanzas se hubieran corriendo junto con su empatía.

–Shhh... –Soltó Pável sin mucha paciencia.

Nos quedamos en silencio tratando de entender porque quiere que hiciéramos silencio, sí lo único que se escucha es la lluvia arrasar con nuestra casa. Hay una ventana cerca de los muebles por donde se cuela la luz de la luna. Pero la mayoría de árboles hacen que sea difícil y que solo se vean algunas líneas. No son suficientes para poder ver bien.

Entonces nos dirigimos hacia la puerta, pero retrocedimos de un brinco al escuchar el fuerte trueno que desprendió el cielo haciendo que todo se alumbre durante unos microsegundos.

Entonces escuchamos un grito desgarrador y pensamos que tal vez pueda ser Naty que se haya despertado y quitado las esposas. Y tal vez venía a matarnos a todos.

–¡Demonios! Esto me huele fatal. –soltó Charli

–Te dije que te tenias que bañar. – entre risas dijo Carlos.

–No es el momento apropiado para sus estupideces –opinó Pavel cruzando por el medio de todos nosotros adentrándose más a la mansión de nuevo.

Todos lo seguimos, pero en ese momento, justo cuando Pável iba a seguir caminando para que fuéramos a buscar a Naty, algo se encontraba tirado en el suelo.

–Chicos... –Lo escuchamos susurrar.

–¿Si? –soltamos todos al mismo tiempo sin entender porque la voz le falla.

ESA NOCHEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora