Chico entre los arbustos.

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CLARA.

Llego a casa con bolsas repletas en mis brazos y con un café en mi mano, abro la puerta y me adentro. Deje la llave aun lado y me dirijo al mueble. Los chicos aún no han llegado, porque todo está en silencio, cosa rara si ellos estuvieran aquí.

Dejo todo sobre el mueble y me siento dando profundas respiraciones por que me ha cansado caminar tanto.

¿Desde cuándo caminar unas cuantas calles me cansa tanto? Ni idea.

Me pongo de pie para ir a la cocina pero cuando voy por la mitad veo la silueta de alguien, como del tamaño de Thomas y su gran espalda. Está de espalda a mi y no puedo diferenciar quién es, pero tal vez pueda ser Thomas.

Pero entonces me acuerdo de lo que me había dicho charli sobre de las personas que se pueden adaptarse a el físico de otras. ¿Será esta una adaptación? ¿O será Thomas? ¿O alguien más?

—¿Hola? —Susurre sin mucha seguridad de que se vaya voltear para contestar.

—Has llegado temprano, pensé que tardarías más.

No es ninguno de los chicos haci que lo primero que pienso es salir corriendo pero mis piernas no avanzan. Intento correr y cuando lo logro veo una mancha cruzar a mi lado. Me quedo mirando hacia atrás hasta llegar a la puerta para ver si no me sigue. En el momento en que mire hacia delante, se encontraba contra la puerta.

—¿Por qué huyes? ¿No sabes quién soy?

—N-no...

—Oh, no se han molestado en mencionar me.

—Supongo... —Doy pasos hacia atrás a la defensiva por si viene a atacarme o algo así. No es que puedo hacer mucho, pero al menos lo intentaría.

—Tranquila, no te haré nada, no hasta que llegue el día indicado.

Me quedé observándole. Tiene un gran parecido a Thomas, pero no creo que sean hermanos, porque si lo fueran, él viviera aquí o al menos lo vendría a visitar ¿No?

Empiezo a admirar cada parte de él como si quisiera acordarme de alguna respuesta para un examen. Alto, cabello igual al de Thomas, pero este hace peinado hacia atrás. Su voz es realmente profunda, es de usar ropa formal por lo que veo... Entonces me fijo en sus ojos pero él inmediatamente desvía la mirada. Solo pude ver que son marrones con destellos verdosos.

—No le digas a nadie que vine aquí, ¿de acuerdo?

—¿Por qué no debería de decirle a nadie?

—Porque lo más seguro es que no terminen vivos ni tú ni los amigos del Thomas... ¿Así se hace llamar ahora? ¿No?

—¿De qué estás hablando? ¿Se cambia de nombre?

—No, para nada —Me brinda una sonrisa para luego empezar a abrir la puerta, pero en el momento en que la cruza, se da la vuelta para mirarme— no digas nada, y prometo responder a todas tus dudas.

¿Qué? ¿Cómo sabe de mis dudas? ¿Cómo sabe de mi? ¿Quién es él y por qué quiere mi silencio?

Al menos es un trato justo ¿no? Yo me quedaré callada y él responderá a todas mis dudas, porque necesito saber qué está pasando. Pero a la vez me da miedo que él no llegue a cumplir su parte. Ni siquiera lo conozco, si no lo llega a hacer ¿Qué pasará? ¿Será él un enemigo de los que nos persiguen? Necesito al menos contarle a alguien por si me llegó a desaparecer y no saben dónde buscarme.

—De acuerdo, pero ¿cómo sé que cumplirás tu parte?

—Sencillo, si no lo hago, le dices a Thomas. Él sabe dónde vivo, soy un amigo de él... Bueno no tan amigo luego de enterarme lo que piensa hacerte.

ESA NOCHEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora