CAPÍTULO 44: Aclarando ideas erróneas

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Chris estuvo un rato tranquilizando a sus hijos, sobre todo a Leo, que no se separaba de él y no salía de la protección de su regazo. Estaban todos sentados en el sofá: Leo sobre sus piernas, Nick a su derecha, y Peter a su izquierda. Wyatt acababa de irse, para estar con su mujer y sus hijos. Chris consiguió, a base de paciencia y preguntas, que Nick le contara los detalles del ataque que habían sufrido. Cada poco tiempo le interrumpía.

- Leo, no vuelvas a hacer eso – dijo, zarandeándole un poco al escuchar que se había enfrentado al demonio.

- Tenía que distraerle para que Nick y Peter fueran al desván.

- Lo de huir al desván fue muy inteligente, pero no debiste ponerte en peligro – insistió Chris.

Nick siguió hablando y contó que Peter había protegido a Leo, recibiendo el impacto de una bola de fuego que iba dirigida al niño. Chris apretó los dientes y cerró con fuerza los puños.

- Peter...

¿Qué? ¿Qué iba a decirle? ¿Qué no tendría que haberlo hecho?  ¿Qué iba a hacer sino, dejar a Leo indefenso? Chris suspiró.

- Odio que os pongáis en peligro.

- Las cosas suceden por una razón – respondió Peter con mucha calma, y con esa mirada como ausente que tenía desde hacía un rato. – Si yo he sido la causa, es justo también que sea la solución. Ese demonio me quería a mí, y no a Leo. Lo justo entonces es que el herido fuera yo, y no él.

Peter ya estaba acostumbrado. Después de Chris, que había sufrido varios ataques de demonios, sobre todo cuando era más joven y se dedicaba a perseguirlos por el inframundo, Peter era el que más heridas había sufrido en su no tan larga vida. Parecía resignado a ser el que siempre salía perjudicado. Incluso parecía creer que estaba bien así. Que se lo merecía. Chris no soportaba esa actitud.

- Peter, ya te he dicho que tú no tienes culpa de nada. Ni siquiera estamos seguros de que Barbas realmente te quisiera a ti, y desde luego no sabemos el motivo. La culpa no es del que recibe la bala, hijo, sino del que aprieta el gatillo. Vuelvo a repetírtelo: odio que os pongáis en peligro, pero odio más todavía que asumáis que eso está bien.

- Si Leo hubiera muerto ahora no estarías diciéndome esto – dijo Peter, con gesto inexpresivo, y se levantó. Chris suspiró.

- Déjale – sugirió Nick. – Ahora no va a escucharte.

Pero Chris no podía dejar que Peter se fuera pensando así. Apartó a Leo con delicadeza, y se levantó.

- No ha sido tu culpa, ¿me oyes? Tampoco lo sería sí... sí...- balbuceó Chris, incapaz de completar la frase. - Gracias a Dios no ha pasado nada. No, no gracias a Dios... gracias a ti. Tendrías que sentirte orgulloso de ti mismo, y no culpable.

- ¿Orgulloso? ¿Orgulloso de qué? ¿De encontrar una familia feliz y destruirla?

- ¿Qué? ¿De qué estás hablando? Tú no has destruido nada...

- Yo lo destruyo todo. Y por alguna razón, siempre salgo indemne. Tal vez deba quitarme de en medio y dejar de dar problemas.

Las implicaciones de esas palabras le asustaron tanto que, por primera vez, Chris sintió el impulso de darle un puñetazo, pero se contuvo. Jamás le haría eso a su propio hijo. 

- No te atrevas ni a sugerirlo. Mira Peter... no sé... no sé lo que te pasa, pero tienes que parar de hacerte daño. Los ataques de demonios aquí son normales. No tiene nada que ver contigo, ¿comprendes?

A Chris aquella actitud no dejaba de parecerle negativamente egocéntrica, como si todo lo malo que sucediera en el mundo tuviera que ser culpa de Peter. El chico no respondió, y se fue. Chris se dejó caer en el sofá, abatido.

Formando una familia [FANFIC DE EMBRUJADAS]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora