CAPÍTULO 32: Cosas que no pueden pasar

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Los últimos días de las vacaciones de Navidad fue un desfile de mimos y atenciones para los gemelos. Tal y como Chris había dicho, Peter no dormiría solo en los próximos días. Al principio había decidido tomar esa medida para asegurarse de que no volvía a irse a por Derek o a hacer cualquier otra tontería, pero luego se dio cuenta de que al chico le molestaba por alguna razón, y lo vio como la forma perfecta de enseñarle a no pasear solo por la noche. Si quería intimidad, tenía que ganársela. Claro que con eso le quitaba también parte de su libertad a Nick, pero a él no pareció importarle. Cuando Chris le preguntó al respecto, le respondió de esta forma:

- En realidad, es Peter el que prefiere que durmamos separados. A mí casi que me da igual. Me gusta tener un cuarto para mí, pero no me importa dormir con él.

- Será solo por unos días – le dijo.

- ¿Hasta que metan a Derek en la cárcel? – le preguntó.

- Puede ser. Ya veremos, a veces el sistema judicial es bastante lento. 

Así que llevaron la cama de Peter al cuarto de Nick. A Peter no le hizo ninguna gracia y estuvo de mal humor un tiempo, pero como sabía por qué su padre había hecho aquello, y como Chris intentaba que todo lo demás fuera estupendo en un intento de compensar el encuentro con Derek, no pudo enfadarse. Era imposible enfadarse con una persona que le hacía reír a cada segundo, y que se desvivía porque cada día fuera especial. Peter lo único que necesitaba era tiempo para hacerse a la idea de que Derek estaba definitivamente fuera de su vida, y que lo único que tenía que hacer era echarle también de sus recuerdos. Chris le estaba dando ese tiempo, y a la vez le estaba demostrando lo diferente que era vivir con uno y con otro. Se dio cuenta de que Chris podría no ser el padre perfecto, pero era el padre perfecto para él.

El último fin de semana antes de empezar las clases Chris llevó a sus hijos al cine, a  una pizzería y a todos los sitios que le iban sugiriendo. Fueron a una obra de teatro infantil que Leo quería ver, y luego dieron un laaaargo paseo. Cuando aquel sábado llegaron a casa, estaban todos agotados. Leo quería irse a la cama sin ponerse el pijama ni nada, pero Chris le dijo que la ropa de la calle estaba sucia, y que se cambiara en un momento.

- Papá, es que tengo sueñoooo.

- Lo sé campeón, pero no tardas nada.

- Tardo menos si no me cambio.

- Vamos. Si quieres voy a ayudarte.

- Joo. Pero ¿qué más te da que no me cambie?

- Porque no puedes dormir con la misma ropa que has llevado todo el día.

- ¡Pues yo quiero hacerlo!

- Leo... - Chris también estaba cansado. – Tardas más discutiendo conmigo que poniéndote el pijama. Anda, vamos.

Pero Leo, en vez de hacerle caso, salió corriendo y se metió en su cuarto. Cuando Chris entró vio que se había metido en la cama con la ropa. Suspiró. No tenía ninguna gana de andar regañando a nadie. Había sido un buen día y no quería acabarlo con un castigo, así que se armó de paciencia y se lo tomó como lo que era: una niñería. Quitó las mantas y sacó a Leo de la cama.

- No papi espera, ya me cambio, ya me cambio... - dijo Leo, pensando que le iba a castigar. Pero Chris se limitó a colgársele del hombro como un saco de patatas y a hacerle cosquillas en los pies. Leo soltó una risita y se revolvió como una ardilla.

- ¿A que ya no tienes sueño? - le preguntó, sin dejar de hacerle cosquillas.

- ¡No, no! – contestó Leo riendo. - ¡Para jajaja!

Formando una familia [FANFIC DE EMBRUJADAS]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora