- ¡Leo! – llamó Chris, con infinita paciencia, por quinta vez en lo que iba de mañana.
- ¡Ya voy! – respondió una voz infantil, desde el piso de arriba. Chris suspiró. "Si me dieran una moneda cada vez que dice eso..."
Chris caminó hacia la cocina y volvió a calentar la leche, que llevaba más de quince minutos esperando a que alguien se la bebiera. Luego sacó el bote de Cola-cao del armario, y lo puso en la mesa: era mejor así que echarlo en el vaso, porque echara lo que echara Leo siempre añadía dos cucharadas, así que aquello se convertía en cacao con leche, y no en leche con cacao. Él se sirvió un vaso de leche fría y preparó unas tortitas, aunque se le destrozaron un poco por las prisas: estaba nervioso. Cuando terminó de re-preparar el desayuno, subió las escaleras, dispuesto a sacar a su hijo de su cuarto aunque tuviera que arrastrarlo.
- Si según tú "ya venías", no entiendo por qué... - comenzó, pero se interrumpió cuando vio la ropa que se había puesto su hijo. Era un traje azul marino que Chris le había comprado para las ocasiones especiales. Leo había intentado ponérselo, aunque no se había colocado bien la camisa ni, por supuesto, la corbata. Además, se había echado algo en el pelo. Parecía gomina, aunque se había echado demasiada. Sin poder remediarlo, soltó una carcajada. - ¿Qué te has puesto? – preguntó en tono divertido. Ahora entendía por qué el niño había tardado tanto.
Leo, muy digno, hizo como que se recolocaba la corbata, ignorando por completo las risas de su padre.
- Quiero estar guapo – dijo simplemente.
Chris hizo un esfuerzo por dejar de reír.
- Me parece estupendo, pero ¿por qué?
- Para causar buena impresión.
Chris, aun con sonrisa perenne, se acercó y le revolvió el pelo, intentando deshacerse de la gomina. Cogió un peine fino y le hizo la raya a un lado. Mientras le peinaba, buscaba la forma de que su hijo entendiera algo importante sin que se llevara una desilusión:
- Hijo, no necesitas causar buena impresión.
- ¡Pero va a ser mi hermano! - respondió Leo, regodeándose con la palabra. A Christopher le encantaba oírle hablar así: cuando le dijo que quería adoptar un bebé pensó que el niño se pondría celoso, pero más bien parecía entusiasmado con la idea.
- Sí, y por eso mismo no necesitas causarle buena impresión, ya que además los bebés no juzgan a la gente por su ropa. Pero... más allá de eso... tú no vas a venir – soltó finalmente, dejando el peine y separándose un poco para ver cómo había quedado. Parecía un mini-ejecutivo, aunque faltaba un detalle. Chris empezó a colocarle la corbata, pero Leo le apartó las manos, enfadado.
- ¡Yo sí voy! - repuso, en un tono que indicaba que no iba a aceptar otra respuesta. Chris suspiró.
- No, Leo, no vas. Aun eres un niño y...
- ...¡me da igual si piensas que soy pequeño! – interrumpió Leo, enfurecido. - ¡Quiero elegir a mi hermano!
- ...y las normas del centro dicen que no pueden ir menores – continuó Chris, asesinándole con la mirada. "¿Por qué nunca me deja terminar?". – Ya te lo dije, Leo. No es algo que haya decidido yo. Y no hables de esto como si fuera un juguete, ¿quieres? No vamos a "elegir" nada.
- Querrás decir que no "vas". Por lo visto, estoy "exculido".
- Se dice excluido, y ya digo que no es algo que haya decidido yo. Son las normas, y de todas formas quizá sea lo mejor. Allí te ibas a aburrir.
Intentó colocar el cuello de la camisa de su hijo – ya que se había vestido así, no iba a hacer que se cambiara, o podrían tardar otra media hora – y hacerle bien el nudo de la corbata. El pequeño se dejó hacer, pero se esforzaba por mostrar su enfado con cada gesto. Por fin, y no tan mal de hora como Chris se había temido, bajaron a desayunar. Leo se sentó en la mesa en completo silencio, y comenzó a desmenuzar las tortitas con el tenedor, pero sin llevarse un solo trozo a la boca. Tras observarle unos minutos, Chris suspiró.
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Formando una familia [FANFIC DE EMBRUJADAS]
FantasyChristopher Halliwell , el hijo mediano de Piper Halliwell, intenta superar la muerte de su esposa y llevar una vida normal con su hijo Leo. Todo empieza a cambiar cuando decide ser padre por segunda vez y las cosas no salen exactamente como lo habí...