Capítulo Uno.

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Nadie en la vida se ha llegado a preguntar por qué la sociedad nos encasilla, bueno, quizá unos cuantos. La mayoría de nosotros aceptamos vivir como todos los demás lo hacen porque según son leyes establecidas por razones que ni siquiera entendemos. Estamos acostumbrados a que nos digan cuáles son nuestros roles dentro del mundo, pero, ¿qué sucede cuando ya se está harta de seguir las supuestas normas?, ¿Es en verdad tan difícil aceptar a otro que no es igual al resto? Pues sí, había personas como Brittany Pierce, quien en definitiva no entendía el significado de la palabra respeto.

Pero eso estaba a punto de cambiar.

— Alguien me habló anoche, no sé si será un chico con él que ya he salido antes y solo quiere molestarme o ... quizá es un nuevo ligue, ya sabes, más chicos para mí. — sonrió pícara a su amiga quien caminaba junto a la judía de camino a su aula. Ambas empezaban la secundaria y, por lo tanto, habían tenido muchísima suerte de quedar juntas ya que sus padres pensaron en la idea de inscribir a las muchachas en diferentes escuelas. Por suerte eso no sucedió.

— Brittany, deberías en serio dejar de jugar con los sentimiento de las niños. Eres la más popular de toda la escuela y entiendo que ellos se mueran por ti, pero no tienen la culpa de que seas una total idiota y no las respetes. Tienes la oportunidad de formar una relación estable y lo único que haces es estar de tonto todo el tiempo burlándote de los chicos que se fijan en ti. — Rachel no sabía muy bien qué estaba diciendo, pero de verdad estaba harta de la actitud de la rubia así que como para eso están los verdaderos amigas, se lo tuvo que decir.

— Ya sabes que solo bromeo, tranquila Rachel. Tengo a Sam conmigo y soy la mujer más feliz sobre la faz de la tierra. — Brittany estaba bastante enamorada de su novio. Llevaban aproximadamente un año juntos, claro, con la rubia siendo un poco demasiado coqueta a veces, pero ahí estaban, manteniéndose fuertes.

— Sam es un grano en el culo. Me refería a una relación de verdad. Ustedes están más por el hecho de que la escuela entera dice que hacen linda pareja que por de verdad estar enamorados. Sé que no lo estás, no tienes que mentirme. — la judía rodó los ojos y acomodó su mochila para seguidamente entrar al aula con su amigo siguiéndolo por detrás.

Todos en el salón se encontraban bastante sumidos en sus celulares, así que Rachel solo fue a tomar un asiento que estaba casi al final de la habitación.

[.]

— ¿Qué le respondiste a tu admirador secreto? — la judía no estaba para nada interesada en los ligues de Brittany, pero no tenía nada que hacer por el momento.

— Nada. Aún no sé qué escribirle. ¿Qué debería hacer señor doña "deja de burlarte de las niños"? — rodó los ojos a su amiga y se acomodó despreocupado sobre el pupitre.

— Creo que deberías salir con él y tener hijos, no quiero ser tía tan vieja. — se burló Rachel y tomó el teléfono del rubio para ver la conversación. Era un hola entre signos de exclamación, ese niño saludaba de manera efusiva, no se imaginaba en persona. Tecleó unas cuantas palabras y envió el texto en segundos.

— ¿Le acabas de responder? — preguntó Brittany confundida desbloqueando su teléfono para verificar que en realidad sí, lo había hecho.

— Quizá encuentres al amor de tu vida, nadie sabe. — se encogió de hombro y metió un dulce a su boca.

— ¿Cómo crees? Ni siquiera tenía su número registrado, no lo conozco de nada. — frunció el ceño un tanto preocupada cuando leyó el mensaje que su amiga escribió. — Hola guapo, ¿en serio? — la rubia rodó los ojos como siempre que su amiga hacía alguna de sus tonterías y se resignó a que el mensaje fuera leído, después de todo no conocía a él muchacho.

— Tranquila, probablemente resulte atractivo y te olvides de tu querida novio de una vez por todas. — Rachel definitivamente detestaba a Sam. Él niño se había ganado su odio desde que alejó a Brittany de su lado, nada raro, solo extrañaba a su mejor amiga y él demandaba tener muchos derechos sobre este por el hecho de ser su novio.

— No entiendo por qué lo detestas tanto, deberías de darle una oportunidad. — reclamó dejando su teléfono sobre la mesa del pupitre.

— ¿En serio me pides eso? — rió la judía. — Ese hombre me detesta tanto como yo a él, no hay nada que hacer. — finalizó cruzándose de brazos.

— ¡Mi amor! — el rubio se lanzó a los brazos de su novia y está lo abrazo. — Estoy tan feliz de verte. — susurró en el oído de la rubia haciendo que la piel de este se erizara un tanto.

Rachel rodó los ojos bastante harta de la cursilería de su amiga y decidió salir apresuradamente de ahí para esperarlo en el auto.

Brittany sonrió ampliamente y besó los labios grandes de él chico con cariño. Durante toda la vacación no se habían podido ver ya que sus compromisos no los dejaron, por esa razón ambos estaban más que efusivos de poder volver a tener contacto. — También estoy feliz de verte, amor. — la rubia revolvió el cabello de Sam y éste sonrió con ternura.

— Necesito tenerte conmigo, por favor. — Sam no quería separarse de los brazos de su pareja, así que comenzó a dejar besos esparcidos por todo su rosario. — Quiero hacerte mía, lo necesito bebé. —

A decir verdad, la situación estaba incomodando un poco a Brittany ya que se encontraban en el pasillo de la escuela y la mayoría de los que pasaban por el lugar eran capaces de percatarse de lo que estaba ocurriendo.

— Bebé, por favor. ¿Sabes que desde ahora en adelante podremos hacer lo que tú quieras? — dijo. — Pero creo que aquí no es el momento ni el lugar, entiéndeme. — besó la frente de la chico lentamente.

— Si no quieres nada conmigo, solo dilo. Ya sabes que hay una fila inmensa esperando detrás de ti. — él muchacho tomó su mochila del suelo con rabia y salió a paso apresurado por el pasillo.

[.]

— Un grano en el culo, te lo dije. — Rachel tomó el volante con cuidado y empezó a manejar directo a la casa de su amiga.

— Él es un tanto extraño a veces, no sé cómo descifrarlo. — tomó su teléfono e hizo el intento de mandarle un mensaje de texto.

— Voy a tirar ese aparato por la ventana ahora mismo si es que estás a punto de hablarle idiota. — la judía frunció el ceño y miró por unos segundo a la rubia. — Deja de chuparle el pene, maldita sea, que no es él único en el mundo. — casi gritó.

— Tranquila, no le hablaré. — hizo un ademán para que la contraria se calmara. — ¡Mira, un nuevo mensaje de mi admirador secreto! — emocionado fue a la bandeja de entrada y abrió el mensaje con ansias. — "¡Gracias! pero creo que quisiste decir "guapa", ¿no?" — leyó en voz alta y su amiga frenó de golpe, sus ojos se abrieron sorprendidos y casi tiró su teléfono del susto.

— ¿Es una hembra? — susurró Rachel temerosa a la respuesta de su amigo.

— Definitivamente es una marica. — Brittany respondió con asco.

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¡Nueva historia! Después de un tiempito vuelvo con una historia nueva. Así que espero que les guste.

Posdata: prepárense para odiar un poquito a Brittany 😳

No, soy lesbiana. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora