— ¡Me dijo guapa, mira! — gritó la pequeña con una gran sonrisa. Su corazón podía explotar de la felicidad extrema que sentía. No podía creer que Brittany por fin la estaba notando, es decir, no sabía quién era exactamente, pero al menos no la estaba dejando en visto como se imaginó en un principio.
— ¿Crees que Blaine me maté si se entera que tomé el número de Brittany de su agenda para dártelo? — la rubia estaba un tanto asustada. Su novio era el presidente del club estudiantil, por lo tanto, tenía agendados absolutamente todos los número telefónicos de cada estudiante dentro de la institución. En un principio Quinn no había cedido a los caprichos de la menor, pero ¿quién le puede decir no a una Santana con ojitos de cachorro?
Exacto, nadie.
— No, verás que no pasa nada. — le restó importancia y continuó leyendo una y otra vez el mensaje que le envió la rubia.
— Eso espero. — susurró la ojiverde. Avanzó hasta la mesa que comúnmente elegían para almorzar y esperó a que Santana tomara asiento. A decir verdad, ella estaba demasiado emocionada por saber qué ocurriría con la pareja. — ¿Qué le responderás? — preguntó y se metió un pepinillo a la boca.
— Uhm, no lo sé. Me preguntó cuál es mi nombre, pero no quiero que lo sepa aún, quiero ser su misteriosa admiradora secreta. — suspiró y mordió su labio inferior sin dejar de observar la pantalla de su teléfono.
— ¿Cómo estás tan segura de que es lesbiana? Me dijiste que te la encontraste y no fue para nada una buena primera impresión. — frunció el ceño. — Además, tiene novio, ¿no? — la rubia bebió de su agua con gas y no se esperó para nada la reacción de la contraria.
— No sé si sea lesbiana o no, pero se lo puedo preguntar, ¿no? — sonrió emocionada. Su corazón le decía que Brittany era el amor de su vida, ¿cómo se puede equivocar el corazón?
— ¿Y qué pasa si te dice que no lo es? — preguntó segura de que el muchacho de cabello rubia no era para nada homosexual. Quinn había visto a esa niña ligarse a demasiados hombres, no le cabía duda de que era completamente heterosexual. Lastimosamente, no podía para nada borrarle las esperanzas a su pequeña favorita.
— Estoy segura de que puedo hacerla feliz. — susurró pensando en aquella posibilidad que su amiga planteaba. Sin embargo, le restó importancia y tecleó el siguiente mensaje para la mayor.
"Me gustaría que me llames tu admiradora secreta, sí."
Sonrió la pequeña al enviar aquel mensaje, no esperaba recibir una respuesta pronta pero así lo hizo.
"De acuerdo, pero no me dejes con la duda toda la vida, eh."
Santana soltó un gritito emocionada y le mostró los mensajes a su mejor amiga. Esta solo negó divertida y le dejó un suave beso en la mejilla. Esa niña lo valía todo, hasta el que su novio la asesinara.
[.]
— Rachel, esto se nos saldrá de las manos. — la mayor tomó su teléfono de las manos de su amiga y lo bloqueó. No quería seguir con ese juego, se le hacía algo tonto tener que fingir solo porque te quieres pasar un buen rato.
— Ya estás de agua fiestas nuevamente. — el judía rodó los ojos y avanzó hasta el auto de la rubia. Ella solo buscaba divertirse un rato con la admiradora de su amiga, nada más. Tampoco era como si le fueran a romper el corazón o algo. Estaba muy segura que esa niña ni cerca estaba, no entendía por qué Brittany se alteraba tanto por el tema.
— ¿Dónde está el "deja de jugar con las niñas que quieren algo contigo"? — remedó el rubio y su amigo solo rio.
— Uno, no es una niña. Dos, yo no hablo así. — golpeó a la contraria en la entrepierna y escapó antes de que está reaccionara.
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No, soy lesbiana.
FanfictionCuándo de ortografía se trata, Brittany no es la más lista.
