Era lunes nuevamente y las ganas para volver a la escuela era lo que menos existía en la comunidad estudiantil. Muchos de los adolescentes llegaban a la institución justo como se levantaban de la cama luego de darse cuenta que tenían gripe, exactamente igual. Ese no era el caso de Santana, claramente. La pequeñita se encargaba de lucir siempre impecable porque su mayor sueño era verse todos los días lo más bonita que pudiera. Ese día decidió colocarse uno de sus pantalones blancos favoritos junto con una camiseta de alguna banda de rock popular en los setentas color beige junto con una chaqueta de cuero negra. Sus piecitos calzaban unos converse blancos. A decir verdad, se veía magníficamente maravillosa.
— Me fascina el outfit que traes hoy. — comentó Quinn mientras guardaba algunos libros que todavía no necesitaría en su casillero.
— Gracias. — susurró la menor acomodándose la mochila sobre los hombros.
— No es nada. — dijo cuando dio la vuelta y pudo apretar suavemente una de las mejillas de su amiga. Era demasiado adorable, no podía evitarlo. — No olvides que debes contarme qué pasó con Brittany, lo necesito. — comentó enganchando uno de sus brazos en los de la pequeña para comenzar a avanzar hasta sus aulas.
Santana se sonrojó en ese mismo instante. Su corazón latió acelerado y sus manos se enfriaron en segundos. Si bien Quinn estaba muy enterada de todo lo que a la rubia correspondía, le daba vergüenza hablarle sobre su primera vez. Porque sí, Santana tuvo su primera vez con Brittany y la menor no podía estar más feliz por ello. Aquella que consideraba el amor de su vida decidió que entregarse mutuamente sería una de las muchas pruebas que tenían para demostrarse cada vez cuán enamoradas podían estar. Fue simplemente perfecto y los recuerdos de esa noche no dejaban de pasar por su mente. Cada caricia, cada beso, cada palabra pronunciada en el momento correcto tenían al corazón de Santana derretido de amor. Lo malo de todo aquello era que la ojiverde quería saber al respecto claro, era su mejor amiga y definitivamente lo sabría en algún momento, pero lamentablemente no estaba tan lista para contarlo.
— ¿Te espero en el comedor con Blaine luego de las clases? — cuestionó cuando llegaron al aula de la menor. Quinn iba un grado más arriba que ella, era compañera de Brittany junto con su novio.
— Sí, sí. — asintió de acuerdo y ambos se despidieron agitando sus manos.
[.]
— ¿Por qué estás tan callada hoy? — preguntó la judía mientras pellizcaba a su amiga quien no dejaba de mirar al pizarrón mientras se comía las uñas.
Rachel bufó después de muchos intentos por llamar la atención de la más alta y se dio por vencida. Brittany manejó hasta la escuela con esa mirada perdida, ni siquiera sabía cómo era que habían llegado vivas si con suerte la rubia la saludó. Todo era muy extraño.
— Lo siento. — murmuró después de tanto tiempo. — Me perdí. — sacudió su cabeza y le sonrió como si nada.
— ¿Qué mierda te pasa? Y no me digas que nada porque estoy muy segura que es algo grave. — se cruzó de brazos y esperó a que se dignara a responder su pregunta.
Brittany restregó su rostro con ambas manos. No estaba lista para confesarle lo que ocurría, pero era su mejor amiga y además de eso necesitaba desahogarse con alguien lo más pronto posible.
— Estuve con Santana. — confesó jugando con sus dedos.
Rachel para en ese momento sonrió de lado esperando que fuera una broma, pero cuando la rubia no dijo absolutamente nada más sus puños se apretaron con mucha fuerza. Intentó con toda su voluntad contenerse hasta que milagrosamente lo logró.
— ¿Me estás hablando en serio? — no podía creerlo. Imaginar que Brittany y Santana estuvieron juntas de esa forma le sorprendía, pero también hacía que un nudo gigante se formara en su garganta.
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No, soy lesbiana.
FanfictionCuándo de ortografía se trata, Brittany no es la más lista.
