Eran exactamente las tres de la madrugada del día Sábado cuando recibió el mensaje de Brittany. De alguna forma se las había ingeniado para estar despierto casi toda la noche, aunque, en realidad fue el café excesivamente cargado que Blaine le ofreció temprano. Oyó vibrar a su teléfono sobre su mesita de noche y lo tomó intentando ver a qué se debía. Su bandeja de entrada recepción el nuevo mensaje y este era de la rubia. Santana sonrió sin poder creerlo, así que se apresuró en leer de qué se trataba. Cuando se dio cuenta de que las intenciones era que volvieran a salir se emocionó tanto que sus mejillas se enrojecieron y en sus ojitos se acumularon lágrimas de felicidad.
"Claro que sí."
Respondió inmediatamente y en cuestión de segundos recibió una respuesta por parte de la mayor.
"Iré por ti."
"Estaré a las 9."
Santana soltó un gritito de emoción en su almohada y tiró su teléfono haciendo que este cayera casi en los pies de esta. No le importó para nada que por poco se cayera al suelo, estaba demasiado feliz.
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— ¿Cómo es que te animaste a pedirle que salieran otra vez? Creí que lo pensarías un poco más porque ayer no te veías tan decidida. Estabas asustado por descubrir que la cosita preciosa te encanta. — la judía casi que habitaba la casa de su mejor amigo. Brittany llegó a las siete de la mañana y se encontró con Rachel acariciando a su gato encima de su cama. No le sorprendió para nada, incluso le ofreció desayuno.
— No lo sé. — se encogió de hombros y tomó un poco de fruta en su tenedor para llevárselo hasta la boca. — Supongo que no quiero que me lo ganes. — rio observando como Rachel todavía jugaba con las patitas de Lord Tubbington quien simplemente se dejaba ya que era demasiado flojo.
— ¿Yo? — comentó sarcástico. — Mira, Santana se fijaría en mí si yo fuera tú. Es así, no hay razones para que yo pueda intentar algo con ella. No te preocupes, siempre te elegirá. — dijo honesto.
Rachel consideraba muy imposible el gustarle a la pequeña, es decir, ¿cómo se fijaría en ella? Era imposible. Claro, además de que estaba definitivamente enamorada de su amiga y ella mismo había decidido alejarse para que ambas fueran felices. La verdad, no estaba muy seguro de los gustos de Brittany porque creía que en algún punto este sólo intentaba salir con Santana para darle celos al tonto de su novio. Esperaba con todas sus fuerzas que eso no fuera así porque si no estaría perdiendo la mejor oportunidad de amar de su vida.
La rubia negó a las confesiones de su mejor amiga, ¿por qué decía todas esas cosas? Claramente que Santana se fijaría en ella. Si tan solo ella no tuviera que hacerle el favor a su novio de cobrar venganza estaba segurísimo que la apoyaría en todo para que ellas fueran felices. A veces se sentía un completo cabrona. Aunque claro, esta vez tenía cómo justificarlo.
— Lo siento. — susurró dejando de lado su desayuno para prestarle su total atención a Rachel quien por fin dejó a Lord para que fuera por comida. — No sabía que Santana te gustaba tanto. — relamió sus labios y peinó su cabello hacia atrás. Su playera estaba un tanto pegada a su cuerpo por el extremo calor así que la acomodó mejor.
— Tienes razón, nunca te lo dije. — arrugó su nariz evitando sentirse avergonzada. — Me dediqué a admirarla por tanto tiempo. — suspiró recordando cada una de las ocasiones en las que se le quedaba mirando como un idiota. — En serio, eres una jodida suertuda. — mencionó realmente sorprendida de lo afortunada que su amiga era.
— Lo sé. — asintió con intenciones de hacerle entender que lo mejor era que no se acercara a la pequeña.
Su personaje estaba a punto de entrar en acción.
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No, soy lesbiana.
FanfictionCuándo de ortografía se trata, Brittany no es la más lista.
