Una ola de críticas en redes sociales arremetió contra Lara Croft por la sexualización excesiva e innecesaria de su imagen. La mayoría de los comentarios argumentaban que su manera de vestir despojaba de seriedad a la profesión y resultaba una falta de respeto hacia la arqueología. Sin embargo, Lara estaba completamente preparada para ese tipo de reacciones. Lejos de defenderse o entrar en polémicas, optó por reforzar su imagen aún más sexualizada y provocadora. Lo sabía muy bien: en lugar de perjudicarla, esas críticas solo aumentaban la conversación a su alrededor. Era una estrategia pura y calculada.
Así, Lara Croft se transformó en un ícono sexual contemporáneo, luciendo crop-tops y shorts diminutos. Tomó como estandarte la misma crítica con la que intentaban despojarla de su poder.
No todo era blanco o negro; la discusión sobre su imagen estaba llena de matices. Por un lado, estaban los detractores, quienes veían en su apariencia una disminución de la seriedad de la arqueología. Por otro, quienes defendían su derecho a ser dueña de su cuerpo y a usarlo como herramienta de empoderamiento. Los indiferentes. Y, por último, la que más le conflictuaba y la hacía cuestionarse si continuar con la estrategia: que la sexualización de su figura podría perpetuar un estereotipo sobre lo que se espera de las mujeres para ser vistas.
Mientras concluía una decisión, aprovechó todas las invitaciones durante el apogeo de popularidad que se mantuvo por un buen rato. Amaba la atención mediática que la hacía parte de la conversación y no que únicamente la juzgaba. Por una parte, finalmente se sentía escuchada y con la oportunidad de expresar sus proezas.
Una de esas invitaciones fue al famoso show de medianoche Jer Chapman Live, donde la invitaron a leer tweets que los usuarios le habían dedicado.
—¿Qué opinas de lo que muchos dicen respecto a tu forma de vestir? —Toda la noche, pese a que Lara había esperado por esa pregunta del conductor, rezaba porque no se la hiciera.
—¿Qué es lo que dicen? —Preguntó sarcástica, su respuesta fue brillante, demostrando que sabía lo que venía y tenía el control. Jer se rió con nerviosismo, claramente incómodo, tratando de encontrar la manera de explicárselo sin ser cancelado.
El conductor miró a la cámara buscando ocultar la risa que le provocaba explicarle, sobre todo por el pronunciado escote con el que Lara mostraba sus pechos con un sujetador que los levantaba.
—Bueno, por mucho tiempo las mujeres en arqueología no se han vestido así. —Su tono intentaba ser serio, pero Lara detectó de inmediato el tono condescendiente que buscaba disimularse como una "preocupación genuina" un punto que ni siquiera a él le quedó claro.
—¿De qué manera? —cuestionó carismática. Manteniendo su tono ligero pero calculado, un poco provocadora, buscando hacer que Jer tropezara con sus propias palabras.
—Pasemos a la dinámica —Sugirió entre risas ahogadas.
Lara se inclinó ligeramente hacia adelante, sin perder la sonrisa, y dijo con una ligera burla:
—Pasemos a la dinámica si eso es lo que prefieres. —El público estalló en risas genuinas, y la incomodidad de Jer se hizo aún más palpable.
—Bueno, no es que no quiera continuar, pero... ya saben, tenemos un programa que seguir. —Jer se apresuró, buscando un escape para el fuego que Lara había prendido con su brillante respuesta.
Lara, siempre rápida, no dejó de jugar con la situación.
—"A mí también me encantan las pirámides de gran tamaño, díganle a Lara Croft que yo puedo ayudarle" —Leyó Jer entre risas forzadas. El tono lascivo de sus palabras no pasó desapercibido para Lara, al igual que el resto del público, sabía que ese chiste ya había caducado.
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Tomb Raider Nights
ActionEn su travesía, las proezas de Lara comienzan a redimir la gloria de su apellido, atrayendo la atención de la enigmática Jaqueline Natla, quien le ofrece protección a cambio de un arriesgado trabajo de exploración. Una propuesta que podría consolida...
