PARAÍSO
Lara se encontró frente al acceso donde, tiempo atrás destruyó la polea para evitar que alguien pudiera salir de la búsqueda de aquel tesoro que nunca fue encontrado. Los recuerdos la abrumaban, y la culpa la atormentaba. No estaba sola en ese momento. A su lado, su amiga Anaya observaba en silencio, aunque Lara estaba tan sumida en sus propios pensamientos que ni siquiera parecía percatarse de su presencia. La carga de su conciencia era tan pesada que, por un instante, Anaya pasó desapercibida para ella.
—Haré todo lo posible. Por lo que dijo Rutland, ahí abajo hay una pista sobre lo que le pasó a mi madre. Tengo que entrar —dijo Lara, disipando la nube de remordimientos que pavimentaban distracciones. Anaya la miró con tristeza.
—No podrás hacerlo por el mismo acceso, está inundado.
—Yo estuve cuando ocurrió. Debe de haber otra forma de revertir la entrada del agua.
—Dejaré que tú lo investigues. Yo no pienso bajar después de lo que nos contaron que pasó con Takamoto.
Lara bajó la mirada, avergonzada por la verdad. Fue inevitable pensar en Alister, quería tenerlo a un lado para sentirse acompañada, pues si Amanda estaba viva, las probabilidades de que el mundo se enterar que Lara había consentido un sacrificio eran potenciales. Supo que nadie más se quedaría a su lado de saberlo, como Aleister lo había hecho, únicamente brindándole desprecio.
—Descuida. Si tienes problemas, llama a Zip; él me pasará contigo. —Señaló su comunicador, semejante a los in-ears de los cantantes, el mismo que la mantenía conectada con su equipo en casa—. No te arriesgues. No quiero perder a más amigos.
Una vez dentro, consiguiendo revertir la inundación, corroboró que el cadáver de Amanda no yacía en ese lugar, la preocupación la invadió. ¿¿Era una asesina por beneficio propio?, ¿acaso era sociópata?, la idea le consumía la mente, no quería aceptarlo.
Sabía que Tiahuanaco se convirtió en un imperio que antecedió a los Incas, misma que logro su crecimiento debido a la expansión del comercio. Hasta su desaparición repentinita.
En el sitio primero, por los vestigios históricos de la emperatriz de Tiahuanaco y la leyenda que tallada en el reciento descubrió relación y similitudes con la historia del Rey Arturo y la espada en la piedra. Y en segundo, se encontró frente a la Tumba de la última reina de Tiahuanaco. Donde halló la réplica de una espada y que evidentemente la original, la espada de jade y cobre resultó estar desensamblada, y sus fragmentos repartidos por el mundo.
Lara los conocía, y concluyó que aquel fragmento que Rutland le mostró en su primer encuentro pertenecía a la espada, lo supo ya que con verla pudo recordar el aspecto físico en sus memorias de la infancia y en ese recinto terminó de comprobarlo.
Lara se dedicó a recolectar los fragmentos de la espada, comenzando por uno que Takamoto había robado de la Universidad de Waseda, lo que la obligó a matarlo. Al obtener el fragmento, descubrió que no solo era una pieza de una antigua espada, sino que también poseía un poder incomprensible. En sus manos, el fragmento se transformó en una defensa sobrenatural, una energía que emanaba de él y la protegía, como si fuera una extensión de propia voluntad del portador.
Posteriormente, Zip le notificó la ubicación actual de Rutland en Ghanna. Esa fue la siguiente parada para conseguir el siguiente fragmento que estaba en posesión del hijo del senador.
En el templo donde únicamente era cuestión de minutos u horas reencontrarse con Rutland perdió repentinamente perdió la conexión con Zip y Aleister. Y curiosamente algo desconcertante apareció en el piso, una reliquia familiar grabada "querida Amelia, siempre tuyo: Richard Croft" había pertenecido a su madre, que hacía eso en Ghanna?.
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Tomb Raider Nights
AçãoEn su travesía, las proezas de Lara comienzan a redimir la gloria de su apellido, atrayendo la atención de la enigmática Jaqueline Natla, quien le ofrece protección a cambio de un arriesgado trabajo de exploración. Una propuesta que podría consolida...
