Lara consiguió el fragmento de la espada resguardada en Kazajistán y, con ello, avanzó un paso más en su misión.Algo angustiante era que Rutland, cuya investigación había sido más avanzada que la de Lara, y la de la KGB tampoco sabían dónde se encontraba la Llave Ghalali. ¿Cuál era su paradero?
La investigación de Aleister sobre el mapa grabado en el escudo los llevó hasta un paraje en Cornualles donde supuestamente, años atrás, se había divulgado una noticia sobre el hallazgo de la tumba auténtica del Rey Arturo.
Sin embargo, esa noticia fue desacreditada rápidamente. En su lugar, se levantó un parque temático dedicado a la leyenda de Arturo, con el propósito de ocultar el verdadero descubrimiento. La historia fue manipulada para generar conversación y atraer al público, mientras se desviaba la atención de lo realmente importante.
En efecto, al adentrarse en lo más profundo del sitio, Lara descubrió las tumbas de los caballeros de la corte de Camelot. Las estatuas y los tallados del lugar eran auténticos. En la pared justo en el medio del recinto se levantaba una enorme estatua del Rey Arturo posando con la Excalibur y con esta el mango de la espada, la última pieza faltante. Se las ingenió para liberarlo de la enorme capsula de ámbar que cubría la estatua en su totalidad.
Las deducciones no tardaron en llegar, Lara comprendió: que estaba frete a un patrón repetido en todos los mitos y leyendas, en este caso, el cual rodeaba a la leyenda de la espada en la piedra.
—Siempre es lo mismo ¿verdad? —Expresó Lara mientras comunicaba con Aleister y Zip lo que sus ojos miraban perplejos ya que las cámaras estaban fallando.
—¿Cómo? —Preguntó Aleister.
—Espadas en piedras, Aleister. —Respondió Lara. Con asombro, añadió. —Forman parte del monomito: no existió únicamente una Excalibur, ni un único Merlín. Hemos encontrado espadas y zócalos por todo el mundo, porque ellos estaban en todas partes...
Y era un hecho que además de la espada que estaba tratando de reconstruir, también había visto otra en su infancia.
—¿Sugieres que crearon reyes en todos esos lugares y que forjaron el destino de la humanidad?
—No —respondió Lara, aunque luego de pensarlo no sonaba tan descabellado teniendo en cuenta todo lo que había visto. — Bueno, es una posibilidad.
—¿Quienes? —Interrumpió Zip. —¿Y qué pasó con ellos y sus espadas?
—Si tomamos en cuenta la leyenda del rey Arturo podrían estar en Avalon, por ejemplo... Pero nuestro Merlín murió— Pronunció observando la Tumba de Merlín. — Y nuestra Excalibur quedó en manos de los lugareños en varios fragmentos.
—¿Y dónde está Avalon? —Zip cuestionó aún más Intrigado.
—No lo sé... quizá al otro lado del espejo.
A pesar de haber reunido todos los fragmentos, nada sucedió. Sin embargo, el hallazgo era sorprendente. Aleister no dejaba de maravillarse ante la confirmación de la veracidad de la leyenda del Rey Arturo, la existencia de los caballeros de la mesa redonda, y lo más impresionante: tener frente a ellos a Excalibur. En la sala de la mansión Croft, a Aleister le satisfacía jactarse de la idea de poder callar a Oxford con este descubrimiento, una prueba irrefutable de que su investigación había superado todas las expectativas.
—Es más que eso Aleister —corrigió Lara. —Parece que lo que Arturo llamaba Excalibur es un potente artefacto que le antecedía en muchos milenios.
—Pero pues esta desmadrada... ¿Con qué la pegamos, o qué?— Añadió Zip.
—Mientras estaba en Ghana te pedí que buscaras la Llave de Galali —Lara se refirió a Zip.
—No estaba en la colección de sus padres. —Se pronunció Winston que había ayudado con el inventario.
—Ni en sus archivos. —Respondió Zip.
—Tampoco en Ghana...— Lara tomó el mango de la Excalibur y la pieza que seguía a continuación, comprobando que ensamblaban perfectamente— O quizá Rutland me minti...
Lara observó las piezas de la espada que sostenía, notando un espacio vacío entre ellas. La forma y los relieves de esa ranura le resultaron extrañamente familiares. Se detuvo en seco, haciendo memoria. Su mirada se desvió hacia la enorme fotografía familiar enmarcada en la pared, y fue entonces cuando reconoció el colgante que su madre solía llevar en los pliegues de su saco.
—Tiene un parecido asombroso ¿no? —Lara hizo una pregunta retórica.
—El colgante fue un regalo de su padre. Hasta ahora no sabía de donde lo había sacado, pero sí recuerdo que fue un par de meses antes del accidente en el himalaya. —Comentó Winston, todos miraban perplejos la fotografía y la Excalibur.
—¿Y dónde está ahora? —Preguntó Aleister.
—En el Himalaya, mi madre lo llevaba cuando...
—Zip, Aleister, me voy a Nepal. Alisten los preparativos habituales.
—Nosotros nos encargamos —se adelantó Zip, apretándome el brazo para que dejara a Lara sola. Ella parecía molesta y melancólica. Winston habló con ella, y Zip y yo escuchamos.
—No quiero hacer conjeturas, Lady Croft. Pero esperaba que no intentara usar la espada después de lo que pasó con su madre.
—Ella sacó la espada y quizá eso fue lo que la mató —Zip se quedó sin palabras; noté que casi reía de nervios. Lara, de espaldas, intentaba ocultar lo herida que estaba—Si mi padre hubiera sabido esto... se esforzó tanto y lo odiaron por esto.
—Nadie lo odiaba Lara.
—Tampoco lo amaban porque destrozaron su reputación. Pero con esto... solo tenemos que recuperar una cosa más.
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Tomb Raider Nights
ActionEn su travesía, las proezas de Lara comienzan a redimir la gloria de su apellido, atrayendo la atención de la enigmática Jaqueline Natla, quien le ofrece protección a cambio de un arriesgado trabajo de exploración. Una propuesta que podría consolida...
