Capítulo 4

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Lo primero que hacemos cuando el avión llega a tierra es ir al hotel a dejar las mochilas, instalarnos y descansar un poco. Gabriel y Savannah deciden que hasta estar seguros de que el plan haya funcionado, es mejor quedarnos en el hotel, al menos por esta noche. Después de ducharme, estoy más cómoda y eso afecta a mi estado de ánimo, me tranquilizo, me relajo y empiezo a disfrutar un poco el estar en un país nuevo aunque todavía tengo muchas preguntas dando vueltas en mi cabeza.

Salgo de la habitación que comparto con Savannah y me los encuentro a los dos en el sofá viendo la tele, Savannah tiene la cabeza recostada en el hombro de Gabriel a punto de quedarse dormida, la verdad es que se nota que los dos están cansados y me pregunto por qué habrán elegido venir a por mí, bueno, si es que lo han elegido ellos.

-Chicos me voy a dormir. -Les aviso.

-Espera un momento. -Me detiene Gabriel. -Sav cógele la mano a Iris a ver si sientes algo.

Savannah le mira confusa pero hace lo que le pide, se levanta despacio y nos damos las manos, ella cierra los ojos para concentrarse mejor pero después de unos segundos los abre y niega con la cabeza.

-No siento nada. ¿Por qué?, ¿Qué pasa?.

-Antes en el aeropuerto me ha parecido sentir un cosquilleo. -Le comenta Gabriel.

Una sonrisa pícara se instala en el rostro de Savannah.

-Creo que ese cosquilleo venía por otra parte. -Bromea.

Gabriel eleva ambas cejas y yo suelto una carcajada.

-Más quisiera. -Le suelto.

-Todas contra Gabriel. -Bromea él.

-¡Vámonos a dormir anda!. -Añade Savannah cogiéndome de los hombros y dirigiéndome hacia la habitación mientras aún nos reímos.

Nos metemos cada una en su cama y apagamos la luz, los minutos pasan y por mucho sueño que tengo no dejo de dar vueltas pensando en un millón de cosas, al final harta de la situación resoplo y escucho una risita de Savannah.

-No te puedes dormir ehh. -Escucho que susurra.

-No, lo siento. -Me disculpo porque tampoco la estoy dejando dormir a ella.

-¿Qué te ronda por la cabeza?.

-Muchas cosas. -Respondo.

-¿Cómo por ejemplo?. -Pregunta ella animándome a hablar.

-¿Por qué vinisteis a por mí?. -Hago la pregunta antes siquiera de darme cuenta.

-Ya te lo dijimos. Nicolas sabe quien eres, conoce a tu familia, y pidió que viniesen a por ti para luego llevarte con él y que estuvieras a salvo.

-¿Pidió u obligo?. -Pregunto sabiendo ya la respuesta. -¿Y por qué vinisteis vosotros y no otras personas?.

-Es una historia larga, pero bueno, al final vinimos nosotros y te encontramos así que no nos está yendo tan mal. -Dice dirigiendo la conversación donde más le conviene.

-Pero si os hubieseis quedado en Escocia ahora mismo estaríais a salvo, no huyendo y encima cuidando de mí.

-Créeme Iris, tenemos mucho más que perder allí que aquí. -Contesta y me quedo callada porque no sé que significa eso.

¿Qué ha querido decir? Pienso en varias respuestas pero ninguna me cuadra y cuando voy a preguntarle algo más siento su respiración muy pausada. Sé a quedado dormida. Suspiro y finalmente cierro los ojos obligándome a mí también a dormir si no me quiero despertar mañana con unas ojeras bonitas.

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