Escuchar esas voces le perturbaban, parecían tan reales, es como si soñara despierto, observaba sus manos manchadas de sangre, cadáveres de personas a quienes les arrebató la vida y lo peor de todo es que ahí también se encontraba el cuerpo de su querido amigo, sollozando se agachó para abrazar el cuerpo, Eiji...no tu no... tu no por favor... por lo que más quieras habló con voz entrecortada.
— ¡Eiji! —despertó agitado llorando y a su lado yacía su amigo sentado, se acercó poco a poco para abrazarlo y ser correspondido.
—Tranquilo —dijo Eiji acariciando la espalda del rubio—. Solo fue un sueño. Todo está bien.
— A pesar de que ya llevo tiempo dedicándome a esto aun así me pongo mal. Que patético, soy un asesino a sangre fría, líder de pandilla y ex prostituto.
—No digas esas cosas sobre ti.
— ¿Por qué no? Es la verdad —dijo con angustia—. La primera vez que maté a alguien fue cuando tenía 8 años. Abusó de mí. Tenía tanto miedo que no podía llorar, solo podía gritar en mi cabeza. El tipo metió una toalla en mi boca, aún puedo saborearla. Ni siquiera era necesario porque no lloraba—mencionó mientras lágrimas recorrían su rostro—.Cuando le disparé lloré, lloré porque cuando lo hice no sentí nada. A veces tengo miedo de mí mismo porque sigo matando a gente de la cual no conozco sus nombres. No tengo ni idea de cuanta sangre he derramado. No siento nada...absolutamente nada— cubrió su rostro con su mano mientras lloraba.
—Ash, cálmate, todo está bien. Por supuesto que sientes, estás muy herido. Tú me salvaste. Tal vez mis palabras no sirvan de mucho, pero quiero que escuches esto. Incluso si el mundo se vuelve contra ti, siempre estaré de tu lado —lo miró directamente a los ojos—. Por supuesto, si no te molesta.
—Entonces, ¿seguiré comiendo tus horribles sándwiches?— limpió un poco sus lágrimas.
— Claro, tienes suerte. Los sándwiches de tofu son muy nutritivos— sonrió.
—Quédate conmigo. No te pido un para siempre, solo por ahora Eiji —se acostó en su regazo.
—Siempre —acarició su cabellera.
Ash se despertó al percibir los rayos del sol entrando por la ventana, tenía a Eiji abrazándolo por la cintura, se soltó de su agarre y se levantó para arreglarse.
—¿Seguirás haciendo esas cosas?—preguntó el azabache adormilado.
— ¿Qué cosas? —se arreglaba el cabello con una secadora.
—Ya sabes, pelear y disparar.
—¿Tienes miedo?
—¿Quién dijo que estaba asustado?. Hay otras formas de hacer las cosas, deberías escucharme, soy el mayor aquí.
—Perdón oni-chan, no sabía que tenía que seguir los consejos de los viejos porque creen ser sabios —pasó sus manos por su cabello.
—¿Por qué te portas así? Anoche lloraste en mi regazo.
—Será mejor que dejes de refunfuñar y te apures, ¿acaso quieres llegar tarde, señor fotógrafo?— expresó saliendo del cuarto para dirigirse a su destino.
—Ese Ash, que haya llorado solo significa que es un niño todavía —alegó mientras bebía su café y se apresuraba para alcanzar a su amigo.
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Era un fin de semana, Ash y Eiji se reunieron con Atenea, tomaron un par de fotos para promocionar su nueva colección, pues la temporada de otoño-invierno estaba a punto de comenzar. En la tarde irían al departamento de la chica para celebrar el éxito que estaba teniendo con su tienda en línea.
—Vaya, todo este tiempo creí que tu vivías en el complejo de la Universidad —observó detenidamente el departamento.
—Me gusta la privacidad, además, necesitaba el suficiente espacio para mis máquinas y materiales —señaló su espacio de trabajo—.No vivo sola porque rentar un departamento en pleno centro de la ciudad es muy costoso, es por eso que lo comparto con una amiga—explicó.
Ash parecía familiarizado con el lugar así que omitió cualquier comentario al respecto.
Tomaron asiento en la sala mientras Atenea ordenaba las cosas que les ofrecería, Eiji insistió en ayudarla y al final accedió.
Después de degustar la comida, empezaron a beber, consideraban que era una forma de quitar el estrés que tenían acumulado por lo que implicaba la vida de un universitario, carecían de tiempo libre últimamente debido a que el semestre estaba a punto de finalizar, no se veían recientemente, más que solo para tomar fotos, el americano y el japonés coincidían en las mañanas y pocas veces en las noches pues Ash estaba continuamente saliendo "por su trabajo".
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Quiero conocer tu mundo
AléatoireAsh Lynx un joven universitario de 20 años que está cursando su tercer año en la universidad, mientras que Eiji Okumura de 22 es un estudiante de intercambio y quien es el próximo compañero de cuarto de Ash, cuando se conocen se dan cuenta que son m...
