7. Cape Cod

33 5 3
                                        


Eiji trataba de acordarse de sus vivencias de la fiesta, a duras penas rememoraba cómo es que llegó a ese lugar en específico. Sus ojos se estaban cerrando constantemente debido a el sueño, recordaba perfectamente que el rubio se hizo cargo de él y lo trajo de regreso. Definitivamente no resonaba en su cabeza si habían llegado al complejo de los dormitorios, solo tenía un vago recuerdo de que cuando arribaron, la habitación estaba a oscuras y su compañero lo arropó en su cama para que descansara.

Una notificación proveniente de su teléfono lo sacó de sus pensamientos, era un mensaje de él.


Aslan 💕

Oniichan, supongo que ya debes estar despierto, considerando que ya eres un viejo te debe doler la espalda y es por ello que decidiste levantarte temprano. Bueno ese no es el caso, quería dejarte un mensaje de buenos días, además, te preparé el desayuno, lo dejé en la mesa de la cocina. Espero que lo disfrutes. Te quiero.


Escuchó un ruido proveniente de su estómago, tenía hambre, salió de la habitación para encontrarse cara a cara con aquel desayuno que había preparado su allegado, en cuanto lo vio no dudó en sentarse a degustarlo, era un desayuno muy americano.

Dio el último bocado, justo cuando se levantó a recoger la mesa, escuchó como abrieron la puerta. Un rubio apareció en ella y no solo era él, sino también otros hombres que conjeturó se trataban de integrantes de su pandilla. Quién más llamó su atención fue un sujeto con lentes de sol y un cabello mohicano teñido de morado, podía deducir que lo observaba específicamente a él, a pesar de que su vista no era visible por los lentes oscuros que poseía.

Ash les había hablado un poco de Eiji, por lo cual no dudaron en presentarse y el japonés simplemente les correspondió. Shorter se acercó a él, posó su mano en la espalda de su contrario para alejarlo y poder hablar con un poco más de privacidad.

-Así que tú eres Eiji. - Dijo quitándose los lentes. - Debes ser una persona muy importante para Ash, él nunca nos había presentado a un amigo de la universidad. – Golpeó su hombro levemente.

- Nice to meet you. – Pronunció con su peculiar acento japonés. - Sino me equivoco eres el mejor amigo de Ash ¿verdad?. - Lo saludó con un fuerte apretón de manos.

El aludido asintió. - Aunque sinceramente pienso que ahora tu eres como el nuevo mejor amigo de Ash. Veo que te tiene mucha confianza, yo tardé en ganarme su confianza jaja. - Rascó su nuca.

- No lo creo, Ash me comentó que tu eres su mejor amigo desde que tenía 15, ustedes ya llevan 5 años conociéndose, en cambio yo lo conozco hace apenas 5 meses. No hay punto de comparación. - río.

- Si, puede que tengas razón. Sin embargo, cada relación es distinta, algunos no necesitan años para conocerse a la perfección, simplemente la conexión se da al instante. – Eiji le dio la razón. - ¿Y qué tal Ash? ¿Ha hecho amigos? ¿Se porta bien en la universidad?

- Pues por lo general lo he visto andar solo la mayoría del tiempo, en sus tiempos libres está en la biblioteca de la Universidad o sino en la biblioteca de la ciudad. Tenemos una amiga en común y son pocos los compañeros de su carrera con los que parece llevar una relación cordial. A pesar de eso es bastante popular con las chicas, pero siempre las termina rechazando. Y sobre su conducta, estoy seguro de que no se ha metido en problemas por el momento. – Aseguró.

- En pocas palabras un ermitaño. – Suspiró. - El lado bueno es que al fin encontró un compañero de cuarto con quien si congenia. – Señaló refiriéndose a el japonés. Sonrío levemente y todo quedó en silencio. – Sabes, a veces me preocupa que sea tan solitario, comprendo que hay veces en que uno necesita su propio espacio, pero ... – Respiró hondo. - No creo que esta sea la clase de experiencia que alguien joven busca cuando te vas a estudiar a la universidad. – Acarició su entrecejo. - Ese idiota, le dije muchas veces que no se preocupara por la pandilla, que podía dejarla cuando quisiera, para que disfrutara su vida estudiantil. Nosotros veríamos como sobrellevar la situación. – Se sentía incompetente.

Quiero conocer tu mundoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora