11. Primera vez

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Este capítulo va dedicado a MrGako que ha seguido esta historia desde el principio y siempre me deja comentarios bonitos que me motivan a seguir escribiendo. Es mi forma de agradecerte. 💕






-¿Vas a ir al encendido del árbol? – Preguntó la chica.

- Ah es cierto, de hecho, voy a ir con Ash.- Respondió sonriente.

- Lo suponía. Será lindo considerando que irás con tu novio.

- ¿Aquí no hacen algo parecido a lo del encendido del árbol? -Dijo refiriéndose a él árbol que colocaban en el centro de la plaza de la universidad.

- Si, pero no se compara con el de la ciudad.

- ¿Y tú irás?

- Probablemente sí, siempre he ido con mi hermano.

- Me hiciste recordar que éste año no podré decorar el árbol de navidad junto a mi hermana.- La extrañaba a pesar de considerarla molesta.

- ¿No hablas seguido con tu hermana?

- No como me gustaría, la diferencia horaria es el problema. Además, debe estar muy ocupada estudiando para su examen de ingreso a la universidad.

- Me imagino. No te preocupes, estoy segura de que pronto tendrás la oportunidad de hablar con tu hermana.- Mencionó dándole unas palmaditas en la espalda.- ¿Y cómo van las cosas con Ash? -Cambió de tema.

- Mejor que nunca.- Se notaba mera felicidad ante su respuesta.

- Se nota, nunca había visto a Ash tan contento.

- Aún me parece difícil de creer que me haya enamorado de mi compañero de cuarto. ¿Eso es poco común? – Pensó que quizá no sería el primero ni el último al que le sucedía.

- Es más común de lo que crees.

- ¿Lo dices por experiencia propia? -Insinuó el azabache.

- ¿Apoco ya nos llevamos así, Eiji?

Rio.- Sabes que bromeo.

-Bueno, ya que estamos en esas confianzas, quería darte algo.- Sacó una caja pequeña de su mochila.- Sabes que me preocupo por ti y tu salud es primero. Definitivamente los necesitarás más que yo.

- ¿Eh? ¿Condones? – Contestó ruborizado.

- No lo grites, a menos que quieras que los demás se enteren.

- No sé que decir, supongo que, ¿gracias? Por regalo tan inesperado.- Dijo en voz baja. Guardó la caja en su mochila.

- No tienes que agradecerme, para eso están los amigos.

El día se tornó melancólico para Eiji puesto que tenía sentimientos encontrados respecto a las fechas que se avecinaban, recuerda haber pasado esas fechas cuidando de su hermana junto con su abuela, cuando su mamá trabajaba horas extra, tener que visitar a su padre en el hospital y fingir que todo estaba bien. Los momentos realmente memorables eran cuando podía decorar el árbol de navidad con ayuda de su hermana, cuando dieron de alta a su padre del hospital y al fin tenían la oportunidad de reunirse con toda la familia.

A pesar de las adversidades, por supuesto que extrañaba a su familia, a su hogar, después de todo es el tiempo más largo que había pasado lejos de su país natal.

La tarde cayó rápidamente y por ende la pareja se preparaba para ir a su destino, el clima se tornaba más frío así que ambos iban muy bien abrigados.

Tomados de la mano recorrieron las calles de Nueva York pues el lugar al que se dirigían no se encontraba muy lejos del complejo universitario.

Justo cuando llegaban Ash se desvió del camino para dirigirse a un edificio, Eiji no entendía muy bien el porqué.

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