10. Amantes

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-Vamos, date una oportunidad para conocerlo bien, no parece ser un mal chico, él no debe ser igual a Lee o tus demás excompañeros.- Explicó tratando de persuadirlo.- Tiene intenciones de llevarse bien contigo.

- No lo sé, ¿cómo estás tan segura?.- No parecía muy convencido.- Sabes que me es difícil confiar en las personas.

- Eso lo sé, me lo dejaste muy en claro cuando nos conocimos.- La vez que se conocieron, cuando su padre le hablaba de su estudiante más sobresaliente y quién obtuvo calificación perfecta en su examen de ingreso a la universidad, nunca se imaginó que esa persona destacada fuese alguien como Ash. Aún lo recuerda perfectamente.- Pero bueno ese no es el caso.

- Aunque fui grosero con él cuando se presentó conmigo nunca tuvo la intención de serlo conmigo.- Reflexionó.

- Eso es a lo que me refiero, cualquier persona ya te hubiese mandado al carajo desde el principio.- Y era verdad.- Por cierto, aquí están los libros que me pediste.- Le entregó varios libros de diferentes grosores.

- Gracias.- Dijo recibiéndolos.

- Parece que hemos progresado, ya me has empezado a dar las gracias, Jade.- Río.

- Supongo que sí, Schmidt.- Se puso lentes.- Entonces mañana nos vemos.

- Ya quiero que conozcas a mi nuevo fotógrafo. Estoy segura de que se llevarán bastante bien.

- Solo espero que no me ponga incomodo.

-Eso no te lo puedo asegurar.


No sabía que relacionarse tanto con ese japonés haría que comenzara a descubrir sentimientos que nadie le había hecho sentir antes. Es verdad, quizá no era su primer amor, su primer amor fue cuando tenía 14 años, pero nunca pasó nada, fue algo platónico. Además, no podía hacer mucho, ya había caído en las garras de Dino Golzine, lo que menos deseaba era involucrarse con gente que no fuese de su mundo pues las terminarían asesinando como a aquella joven. Creyó que quizás no encontraría a alguien que lo acompañase el resto de su vida, sería difícil mientras siguiera relacionado con la mafia.

Tal vez Dios o quien sea que haya creado este mundo, le brindó al fin una pequeña esperanza de poder ser feliz. Desafanarse de las garras de Golzine cuando este fue asesinado. Claro que Ash fue uno de los principales sospechosos, pero era difícil declararlo culpable debido a que se encontraba encerrado en el reformatorio, era algo imposible.

El viejo no había dejado escrito un testamento o un papel donde declarara quien sería su heredero; el que tomara las riendas del negocio, así que en palabras de sus subordinados no tenía caso seguir manteniendo a tal prostituta, lo mejor sería devolverlo a donde lo hallaron, es decir a la calle.

Se deshicieron de él como si se tratase de un vil juguete desechable, sacaron las pocas pertenencias que tenía en la mansión, ya no sería más su problema.

El momento en el que sintió que podía contar con un poco de más libertad.

¿Qué era el amor? ¿Al menos sabía amar?

Intentó amar cuando sucumbió a una relación con una chica que cuidaba de sus heridas, pero esa relación no tenía futuro. Se sentía obligado a regresar lo recibido. Es decir, yo curo tus heridas, pero quiero algo de ti a cambio.

En cambio, con ese chico nipón era todo lo contrario, procuró de él sin la intención de obtener algo en su lugar. ¿Amor incondicional? Es lo más probable.

-Onii-chan despierta.- Enunció acercándose a él.- Parece que ya te está pesando la edad para que sigas dormido a estas horas.- Miró de reojo la hora en su teléfono.

Quiero conocer tu mundoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora