Ash Lynx un joven universitario de 20 años que está cursando su tercer año en la universidad, mientras que Eiji Okumura de 22 es un estudiante de intercambio y quien es el próximo compañero de cuarto de Ash, cuando se conocen se dan cuenta que son m...
- Me imagino que debió dártelo la misma persona que te obsequió ese collar que llevas contigo - señaló el collar que colgaba de su cuello.
- No, de hecho, yo le regalé la otra mitad del dije de corazón a esa persona.
- ¿A caso ese alguien es un amigo cercano tuyo? - cuestionó la madre.
- Es más que un amigo para mí. ¿Recuerdan que les hable de Ash? - La familia asintió-. Bueno, Ash no solamente es mi mejor amigo, él también es mi novio - mencionó tranquilo mientras seguía comiendo.
- Hermano...lo dijiste - contestó sorprendida la menor de los Okumura.
- Quería ser directo y sincero, ahora lo saben.- Un silencio inundó la habitación.
- ¿Y cuándo se casarán? - cuestionó la abuelita.
- Mamá, pero que cosas dices, primero tendríamos que conocer a esa persona llamada Ash - respondió la mamá de Eiji.
El japonés creyó que su madre lo tomaría de mala gana ya que siempre le llevaba la contraria, por lo que se sorprendió la forma en que respondió tan pacíficamente. Su padre no objetaba nada porque su hijo ya era un adulto y prefería no meterse en sus decisiones.
Cuando Eiji planeaba hablar sobre cuando podrían conocerlo en persona, su celular comenzó a sonar, era Ash.
Se había olvidado por completo de mandarle un mensaje.
Salió del comedor y fue a contestar.
-Eiji ¿Estás bien? ¿Todo bien? Me empecé a preocupar - mencionó Ash con tono preocupado al otro lado de la línea.
-Ash, estoy bien, ¿tú estás bien? Deberías dormir, es más de medianoche en Nueva York - sugirió.
-No importa, estoy feliz de escucharte. ¿Entonces ya estás en casa?
- Si, desde hace rato llegué.
- Me alegra oír eso - musitó.
- Te estás quedando dormido, hablemos más tarde ¿sí?
- Eiji...-susurró.
- Descansa, te amo, bye - dijo antes de finalizar la llamada, no recibió respuesta alguna y colgó.
14 horas de diferencia horaria se hacían presentes.
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- Si que te ves decaído - insinuó la chica. En realidad, desde el día que se fue Eiji, inmediatamente se mostró deprimido por ello.
- ¿Solo me citaste para decirme eso? - reprochó el rubio.
- Por supuesto que no Jade. Toma el último pago que te debía - dijo entregándole un sobre en sus manos.
Ash observó el sobre y en seguida lo abrió-. ¿No te equivocaste? Esto es mucho dinero - alegó.