"Se oyen pasos de alguien que no llega nunca"
(Mario Benedetti)
A Natouch no le gustaba la mirada que el señor Miles le dedicaba cada cierto tiempo, lo ponía realmente incómodo cuando le prestaba atención de esa forma, pero no dijo nada, tal vez solo eran imaginaciones suyas, además no podía arriesgarse a que el señor Miles abandonara la reunión haciendo algún comentario desafortunado, aquel hombre era el primer cliente que tenían en meses y era el mismo que le había ofrecido un puesto en una de sus compañías en el extranjero, oferta que obviamente rechazó.
— ¿Deberíamos salir a comer para celebrar este trato? — Preguntó amablemente.
— Por supuesto, señor Miles. Lo llevaré a un buen lugar. — Accedió Gulf.
— Por favor, no me llames señor. Simplemente llámenme, Tom, somos socios ahora. ¿Vendrá usted también Natouch?
— Claro... — Dijo Natouch fingiendo una sonrisa.
— Bien, tengo otra reunión, así que ¿nos vemos esta noche? — El señor Miles estiró la mano para estrecharla, pero Natouch le miró confundido. — Oh, lo siento, a veces olvido que no estoy en América.
— Lo lamento. — Dijo él devolviéndole el saludo, el contacto fue breve pero lo suficiente como para sentir el pequeño roce de su pulgar acariciándole la mano, nervioso se apartó y fingió no darse cuenta.
No es que fuera un hombre mayor, aunque sí le llevaba al menos por quince años, además era muy atractivo, sus ojos azules parecían estudiarlo siempre que lo miraban y él se sentía demasiado asustado como para entenderlo, jamás había tenido una relación y mucho menos pretendía tener una, después de todo, aunque ni siquiera conocía a su esposo, era un hombre casado y ese compromiso tenia mucho valor para él.
— Tal vez deberíamos decirle que eres un chico casado. — Dijo Gulf apenas el señor Tom Miles salió del despacho.
— ¿Por qué lo dices?
— No te hagas el bobo, sabes perfectamente de lo que hablo, le gustas.
— No lo creo, son imaginaciones tuyas.
— Tal vez deberías intentarlo, es atractivo. — Dijo mirando la puerta. — Muy atractivo.
— Cállate, hablas tonterías. ¿Por qué no lo intentas tú?, eres soltero y también es hora de...
— Dejémoslo ya..., dile a Alin que reserve una mesa en el Bereschot. — Así era Gulf, cada vez que abordaban su vida sentimental este huía del tema como si fuera la peste.
— Bien. — Pero aun tenia una duda con respecto a ese contrato y Gulf pareció notarlo cuando frunció el ceño.
— ¿Qué sucede?
— ¿Crees que el señor Miles este haciendo esto porque quiere...?
— ¿Llevarte a la cama? — Preguntó él. — No te preocupes, no te dejaré solo con él.
Después de que Natouch salió del despacho, Gulf pensó que ese chico sobre pensaba mucho las cosas y aunque a veces eso era necesario siendo un abogado, otras veces solo se estresaba siendo tan precavido, sobre todo con su vida sentimental, desde que le conocía jamás le escuchó hablar de alguien que le gustase o con quien saliera, su vida era el trabajo y su hogar, además de él Natouch no tenia vida social aunque era muy querido entre sus conocidos, porque siempre tenía una sonrisa y era amable con todos, pero le preocupaba, tenía solo veintiún años y tenía alma de viejo, incluso escuchaba música de viejo.
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ESPOSO DESCONOCIDO
RomanceUn terrible accidente había dejado en coma al heredero de la empresa aeronáutica más importante del país, con muy pocas probabilidades de volver a ser el mismo, él imponente CEO pronto es abandonado, no solo por su familia, sino que también por su p...
