Capítulo veinte

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"Quisiera hacerte una petición, tal vez un poco egoísta: ser tu último amor."

Natouch estaba despierto desde antes del amanecer, no se atrevía a mover ni un solo musculo, estaba completamente entrelazado a Ohm y se sentía tan maravillosamente que no quería arruinarse el momento, era su oportunidad para estudiar cada una de sus facciones, para memorizar cada centímetro de su bello rostro, para enamorarse más y más de él.

Afuera la tormenta continuaba su curso, llovía de una manera que no había visto en los últimos años, pero él se sentía tan tranquilo, Ohm le amaba, estaba seguro de eso, él le dijo que no conocía el amor, pero que él era el dueño de sus pensamientos.

¿Cómo su hermano fue capaz de traicionarlo de esa forma?, no solo casándose con su prometida, sino que, también planeando su muerte, Ohm tenía todo el derecho de vengarse, sin embargo, estaba intranquilo, esa mujer tenía clara su intención de hacerles daño.

¿En qué piensas, pequeño Natouch? — Preguntó él aun con los ojos cerrados.

En ti, en mi..., en nuestro hijos... — Contestó.

Son bellos pensamientos, cariño.

Los son, estoy muy feliz...

Yo también estoy feliz justo ahora. — Ohm le ajustó mejor a su cuerpo y Natouch pudo sentir como él le deseaba todavía.

Phi Ohm...

¿Si, esposo mío?

¿Qué pasará ahora?

Umm, ¿Qué tal si nos tomamos unas pequeñas vacaciones?, tú, yo y los niños. — Sugirió él enterrando el rostro en su cuello para mordisquearlo.

¿Estás seguro?, ¿no tienes cosas pendientes?, me refiero a la compañía.

Umm, sí, pero Farid puede encargarse de ellos mientras estoy fuera, yo solo quiero que vayamos a un lugar donde estemos solos los cuatro..., ¿Qué te parece ir a la montaña?, ¿o a la playa?, ¿crees que los niños se diviertan?

Los niños estarán felices con tal de salir de casa.

Lo arreglaré todo entonces, ahora tú tienes que hacerme feliz un poco más... — Ohm se subió sobre él y lo miró lleno de deseo.

¿No te duele el hombro? — Preguntó acariciando la zona donde la bala había herido.

Solo un poco, antes me tome un fuerte analgésico, entonces creo que estoy un poco dopado, sin embargo, no creo que esto sea un sueño, ¿verdad?, ¿estás aquí?, ¿conmigo?

Estoy aquí, Phi Ohm.

Aunque si esto fuera un sueño, no querría despertar...

Te amo... — Dijo Natouch mientras que Ohm depositaba un beso sobre sus labios algo hinchados.

Te adoro..., mi pequeño Natouch.

Estaba completamente agotado, quizás era normal, nunca había hecho algo como eso antes, él casi no le dio un respiro, su cuerpo se sentía tan pesado que lo único que quería era seguir durmiendo, pero eso no era posible, las manos de Ohm estaban sobre su cuerpo y le acariciaban sin piedad, haciendo que para él fuera muy difícil conciliar el sueño.

ESPOSO DESCONOCIDOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora