"Nunca había encajado tan bien en unos labios, en unos brazos, en una vida."
Dolía como el infierno, pero no podía dejar de sonreír a pesar de que casi no podía mover el hombro, estaba tan feliz que lo único que quería era ver a Natouch, verlo a los ojos cuando le repitiera que lo amaba, hubiese deseado no perder el conocimiento, sabía que aquello debió asustarlo mucho, pero ahora que ya había pasado al cuarto después que le extrajeran la bala, solo quería verlo antes de que la anestesia volviera a hacer de las suyas y lo mandara a dormir por otra hora, sin embargo, supo que no tendría tanta suerte cuando sus ojos se volvieron pesados.
Cuando despertó nuevamente, la luz del día se colaba por las ventanas, el aroma de Natouch lo envolvió y lo buscó con la mirada, solo para encontrarlo dormido a su lado, él tomaba su mano y descansaba la cabeza sobre la enorme cama. El pelo cubría los ojos y Ohm apartó los mechones con mucho cuidado para no despertarlo, su rostro estaba rojo, seguramente había llorado mucho por su culpa.
Cuando él se movió, Ohm automáticamente se hizo el dormido, solo para saber que era lo que hacía, sintió que se levantaba de la silla, luego ponía la mano en su frente quizás para comprobar si tenía fiebre, después de eso, acarició su cara con apenas un roce, entonces Ohm abrió los ojos y le sonrió.
— Hola... — Le susurró y él pareció soltar un suspiro de alivio porque de inmediato fue para abrazarlo. — Está bien..., está bien... — Lo tranquilizó con voz suave.
— Tenía tanto miedo...
— Lo sé, lo sé..., ya ha pasado...
— Phi Ohm... — Adoraba cuando él pronunciaba su nombre, realmente lo decía de una forma que era capaz de hacerlo olvidar todo. — Lo siento...
— Olvídalo, Natouch..., ¿estás bien?, ¿no te lastimó ese hombre? — Preguntó preocupado.
— No..., estoy bien... — Murmuró.
— Gracias a Dios... — Durmió nuevamente, no sabia hasta cuando se sentiría así de cansado, odiaba la sensación de perder el control de su cuerpo.
Para cuando despertó de nuevo, Natouch no estaba a su lado, en cambio le sorprendió encontrarse a Omer mirando por la ventana, era extraño, al principio creyó que era solo un sueño, su hermano no podía estar ahí, primero porque había huido con su esposa al extranjero y segundo porque Ohm juró que lo mataría.
— ¿Se puede saber que demonios haces aquí, Omer?
— Oh, has despertado... — Dijo él dándose la vuelta.
— No has respondió a mi pregunta, ¿Qué haces aquí?
— Cuando Farid dijo que estabas herido, yo simplemente vine, Ohm.
— ¡Lárgate...! — Exclamó furioso.
— Sigues siendo igual que siempre, nada ha cambiado, Ohm.
— ¿Qué esperabas?, ¿Qué te reciba con los brazos abiertos después de todo lo que hiciste?
— No, no, claro que no, Ohm. Pero ya me disculpé contigo miles de veces, ¿Qué más tengo que hacer?
— ¿Qué tal entregarte a la policía? — Preguntó incorporándose en la cama. — ¿Qué tal confesar de una vez el fraude que tanto tú como Malorie planearon a la compañía? — La cara de Omer se transformó.
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ESPOSO DESCONOCIDO
RomansaUn terrible accidente había dejado en coma al heredero de la empresa aeronáutica más importante del país, con muy pocas probabilidades de volver a ser el mismo, él imponente CEO pronto es abandonado, no solo por su familia, sino que también por su p...
