Capítulo diez.

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"El corazón cree todo o casi todo lo que lo hace latir, pobre inocente"

(Mario Benedetti)

Él no quería hablar, había estado evadiendo el tema desde que Mew los dejara solos, Gulf sabía que cuando Natouch tenía un problema se encerraba tanto en sí mismo que era imposible sacarlo de ese estado, también sabía que no lograba nada con presionarlo, él no diría una palabra, a pesar de que no tenía dudas del cariño que le tenía, su hermano no era capaz de confiar, y él podía entenderlo, por lo poco que sabía podía deducir que su infancia fue difícil, estaba seguro que su madre estaba muerta aunque jamás hablaba de ella y su padre siempre le había utilizado para sus propios intereses.

Quiero que sepas que puedes confiar en mí, quiero que vengas conmigo si tienes un problema.

Lo sé, Phi. Lo tengo presente... — Dijo sentándose a su lado en la cama donde guardaba reposo.

Parece que no, Natouch, siempre cargas con todo solo.

No es eso, es solo que odio darte preocupaciones cuando pasas por un momento tan difícil.

Natouch, tu eres mi familia. Jamás me has dado problemas, no quiero que te sientas solo...

Estoy bien, no te preocupes, aquella situación solo fue una coincidencia, te prometo que nadie intenta hacerme daño. — Dijo él tranquilamente.

Voy a creerte.

Créeme..., ¿Cómo te has sentido?, ¿el bebé esta bien?

Si, él está perfectamente, soy yo que a veces no paro de pensar tonterías.

No pienses tonterías, todo saldrá bien. Mattie tendrá una larga vida y el bebé nacerá sanito, luego tú y yo volveremos a nuestro despacho y ayudaremos a mucha gente.

¿Lo prometes?

Prometido... — Dijo él tomando su mano y poniéndola en su mejilla.

Tengo miedo. — Dijo de pronto. — A ti te lo puedo decir, tengo mucho miedo.

¿Por qué?, no debes temer Phi..., no pienses cosas malas.

Ni siquiera he podido decirles a mis padres que me he casado y que Mattie está enfermo, no sé cómo hacerlo, Natouch.

La enfermedad de Mattie no es tu culpa, Phi y tus padres te aman, ellos comprenderán todo, te apoyarán... — Le hacia tan bien hablar con Natouch, él siempre pensaba positivo y le consolaba. — Tienes buenos padres, Phi.

Lo sé, pero eso no significa que harán un drama de todo. — Natouch hizo una media sonrisa.

Me hubiera gustado tener unos padres como los tuyos, Phi. — Dijo con una expresión triste.

¿Quieres contarme que sucedió con tu madre, Natouch?, ¿Por qué jamás la has mencionado? — Natouch hizo un silencio largo. — si no quieres está bien.

No es algo que me guste recordar, pero te lo diré ya que quieres saber. Yo tenía dos madres, Phi. La primera a quien jamás le importé y luego estaba Jenny.

¿Jenny?, ¿Por qué jamás la has nombrado?

Murió cuando tenía quince, jamás la nombro porque su muerte fue injusta y muy dolorosa.

ESPOSO DESCONOCIDOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora