Capítulo siete

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Alguien que vuelva loco al corazón, que lo haga latir, que lo haga sentir, que lo haga emocionarse.

(Edisson Cajilima Márquez)

Afuera el viento soplaba con fuerza, pronto comenzaría a llover, era casi de noche y Gulf estaba en la habitación de Mattie, su hijo dormía y Gulf se quedó mucho tiempo observándolo, estaba angustiado, a pesar de que el doctor le había tranquilizado, la sombra de aquella enfermedad le tenía destrozado, jamás podría vivir sin Mattie, él era su alma, su vida entera.

Es como un ángel. — La voz de Mew interrumpió sus pensamientos y le hizo ponerse de pie. — Es igual a ti, tiene tus ojos Gulf y tu pelo.

También tiene muchas cosas tuyas.

¿Cómo cuáles? — Preguntó mirándolo.

Ese lunar que tienes en la espalda...

¿Sí?, ¿lo tiene? — Parecía tan entusiasmado descubriendo cosas de su hijo.

Si, aunque es muy pequeñito, diminuto diría yo...

¿Tienes fotografías?, me gustaría verlas...

Tengo muchas fotos y videos, te las haré llegar.

No, enséñame tú. — Pidió.

Claro, cuando quieras ven a buscarme.

¿Podemos verlas ahora?

¿No estás cansado?, ¿no es muy tarde?

No, quiero hablar contigo, Gulf.

Estaba posponiendo la conversación que empezaran en el despacho, Mew dijo que quería ver fotografías y él debería estar feliz de poder mostrarle un pedacito de la vida de su hijo, que por primera vez él parecía menos enojado, más dispuesto a hablar, pero ahora tenía miedo, no podía olvidar que Mew estaba muy preocupado por una mujer, y no cualquier mujer, ella también era madre de su hijo.

Él había tenido un romance con la esposa de Siripongthon, fue amante de esa mujer, entonces ella era parte de ese pasado del que él jamás quiso compartir.

Sé que tienes miles de preguntas, Gulf. Solo hazlas... — Dijo cuando notó su silencio mientras buscaba los videos de Mattie.

Te equivocas, no me es difícil suponer que tuviste un romance con una de las mujeres de Siripongthon y que de ese romance nació un hijo. ¿Comprendí bien? — Preguntó sentándose sobre la cama, queriendo fingir que no le afectaba todo aquello.

Ya me juzgaste sin siquiera conocer el resto de la historia, ¿verdad?

Mew, estamos casados, pero tu vida privada es tuya, no tienes que explicarme nada. — Mintió.

Esto puede ayudar a Mattie, por supuesto que debo aclararlo.

Solo si logras encontrarlo y convencerlo para hacerse esa prueba y salvar la vida de Mattie me importaría. Espera..., ¿Qué edad tendría ese hijo en cuestión?

Veintidós años, tal vez...

¿Por qué la pregunta?, ¿crees que se trata de tu amigo?, ¿pensaste que Natouch Pongsatorn era mi hijo? — Mew rio ante la posibilidad, pero a Gulf no le hizo la misma gracia. — No lo es, ese chico es un Siripongthon de los pies a la cabeza, créeme lo comprobé personalmente.

ESPOSO DESCONOCIDOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora