Capítulo doce

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"Eres como un beso en la comisura; las ganas de querer todo, la rabia de quedarse sin nada"

(Elvira Sastre)

Después de que se confesara abiertamente esa misma mañana, Ohm solo le había abrazado fuerte y vuelto a pedir disculpas, las palabras aun rondaban en su cabeza y no podía dejar de imaginar un sin número de escenarios catastróficos en los cuales él se enteraba de todo y no lo entendía por qué tuvo que mentirle, se sentía culpable y a veces deseaba poder tener la confianza necesaria como para decirle que él era su esposo, pero luego estaba la imagen de ese hombre amenazando su vida y la de los niños y se volvía a arrepentir.

¿Vamos a cenar? — Preguntó él asomando su cabeza por la puerta a eso de las seis de la tarde.

Creo que tenemos una conversación pendiente con respecto a los avances en la investigación.

Discutámoslo mañana..., ahora solo quiero disfrutar de tu compañía. — Dijo entrando en la oficina con las manos en los bolsillos, mientras Natouch se preguntaba si él era consciente del efecto que provocaba con ese traje y ese atractivo rostro que tenía.

No, prefiero hacerlo ahora, creo que esto es importante.

Está bien, pero solo te daré cinco minutos, después tú y yo iremos a cenar.

Señor Natouch... — Pluem interrumpió su conversación.

Si Pluem...

El señor Mew Suppasit quiere verlo.

¿Qué le ha dado a todo el mundo por venir a verte? — Preguntó Ohm molesto.

Debe ser algo relacionado a Phi Gulf...

Está bien, puedes atenderlo, estaré en mi oficina. — Definitivamente estaba enfadado, pero esta vez no dijo nada más.

Mew Suppasit ni siquiera lo estaba saludando, era extraño que él quisiera verlo y al mismo tiempo solo le estaba observando con aquella expresión confundida.

¿Va a quedarse sin decir nada toda la tarde?, discúlpeme, pero tengo cosas que hacer..., ¿va a decirme a que ha venido?, ¿se trata de Phi?, ¿quiere verme?, solo tiene que llamarme...

Si, lo siento. Gulf quiere verte, se le ha perdido el número. — Dijo mirándole fijamente.

¿Está bien?, ¿le paso algo a Mattie?, ¿al bebé?

No, no..., solo que creo que si lo visitas estará menos nervioso, tu visita le ayudan a estar tranquilo.

¿Y a usted no le molesta que yo vaya a verlo?

No, por supuesto que no... — Dijo titubeando.

No lo creo...

Es verdad...

Señor Suppasit, no tiene que mentirme, ambos sabemos que jamás podremos llevarnos bien, yo solo le tolero por ser el esposo de mi hermano y usted..., bueno usted al parecer detesta todo lo que soy..., ¿no es así?

Eres hijo de Siripongthon, ¿verdad?, ¿Cómo podría tener simpatía por ti? — Preguntó poniéndose las manos en los bolsillos.

ESPOSO DESCONOCIDOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora