April Langley siempre ha querido salir de Brooklyn, viajar, mudarse y, sobre todo, cambiar de aires. Los estudios y esa pequeña de casi dos años que ama con toda su alma no se lo han permitido...
Hasta ahora, cuando una noche, navegando por interne...
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27 de marzo, 2015
—Eres demasiado, —susurró cerca de mis labios— tu cuerpo —dirigió su boca a la curvatura de mi cuello, besó y mordisqueó esa parte— me tiene loco.
—Justin...
Alzó sus caderas, y al estar sentada a horcajadas sobre él, pude notar su prominente erección.
—Esto es...
—¿Te gusta? —mordí mi labio inferior cuando su erección rozó mi entrada al moverse de nuevo debajo de mí.
—No... Debes parar. —murmuré en voz muy baja.
—¿Porqué?
—No podemos hacer nada ahora.
Miré la puerta del baño por encima de mi hombro, el sonido del secador viejo de Leslie era escandaloso.
—Si que podemos cariño.
—Justin...
Coloqué mis manos sobre su dura pared de músculos e intenté levantarme, pero me detuvo agarrándome fuertemente de las caderas con sus manos.
—¿Por qué no?
—Por Les, está en el baño. —rodó los ojos, poniéndolos unos segundos en blanco.
—¿Y qué importa? Está secándose el pelo, con el ruido no nos escuchará.
—Si que importa. No voy a hacer nada mientras ella esté aquí.
—Vamos, —dijo con una sonrisita en sus labios— sé que quieres, y Leslie no se enterará.
El agarre en mis caderas seguía siendo fuerte. Comenzó a mover mis caderas sobre su erección de forma lenta, generando la fricción necesaria para que se pusiera más duro.
No quería tener sexo ahora, no tenía ganas, y mucho menos con mi mejor amiga a unos metros de distancia, cuando en cualquier momento podría salir y encontrarnos en pleno acto.
—Justin, más tarde podemos hacer lo que queramos en tu piso, ahora no, no aquí.
—Venga, no seas aguafiestas.
—No lo soy, solo que no quiero hacer nada, ya está.
—No seas mentirosa.
—Estoy hablando muy enserio, —me puse seria al instante, no me gustaba su insistencia— no me apetece tener sexo ahora Justin, y menos con Leslie al lado.
A la vez que negaba repetidamente con su cabeza, disgustado, su agarre en mis caderas se aflojó y pude levantarme. Salí de la cama y anduve por la habitación de mala gana buscando mis botas.
Sinceramente, me había molestado su actitud, no entendía porque insistía en hacer algo cuando yo no quería.
—No te enfades cariño. —me abrazó por detrás cuando me senté de nuevo en la cama para colocarme las botas.
No contesté. Y cuando no lo hice, noté su mano apartando mi largo cabello de mi cuello para poder besarlo.
Dejé que lo hiciera libremente, pensando que era un gesto inocente y cariñoso, pero cuando su mano se desplazó por mi estómago hacia abajo lo detuve al darle un manotazo.
—¿Qué te acabo de decir hace unos segundos? —grité, ahora enfadada, levantándome de la cama, haciendo que frunciera el ceño.
—April...
—No, te he dicho que no quería joder... —el tono de mi voz era cada vez más bajo.
Justin estaba por hablar cuando el ruido del secador se detuvo. Segundos después la puerta del baño se abrió, haciéndola golpear contra la pared de la habitación.
Leslie salió del baño con expresión temeraria.
—¿Qué pasa aquí?
—Nada, —suspiré— tranquila.
—Ese grito no me ha sonado como a nada. —se cruzó de brazos.
—Yo me voy —miré a Justin confusa—. No me mires así April, no creerás que después de esto iré a algún sitio contigo ¿no?
—¿Estás bromeando?
—No sé qué te pasa, en serio, cuando empiezas con tu actitud de cría eres insoportable.
Y dicho eso, dejándome con la palabra en la boca, se fue dando un portazo. Me quedé boquiabierta.
—Ap... —colocó una mano en mi hombro—. ¿Estás bien?
—Yo... sí, supongo que... eh, sí. —hablé sin apartar mi mirada de la puerta cerrada.
—¿Qué ha pasado mientras estaba en el baño?
—Nada, solo estábamos hablando —alzó una ceja—. Me ha provocado un poco y quería que hiciésemos... —me callé— bueno ya sabes, y no tenía ganas...
—Ha intentado...
Se quedó callada unos segundos, sus ojos color miel me estudiaban con intensidad, y con algo de miedo.
—¿Ha intentado sobrepasarse?
—Leslie, es mi novio no...
—¿Ha intentado obligarte? —me interrumpió.
—Yo... —tragué duro.
—No, —sus mechones rubios se movían de lado a lado al negar con la cabeza de manera rápida— no me gusta esto April.
—No ha pasado nada, él sabe lo que está bien o no.
—No parece que sea así exactamente...
—Les, no hace falta que te preocupes, todo está bien.
—¿En serio lo crees? —me miró con preocupación.
—Solo está un poco estresado y... eso, ya está. Por eso a veces se pone un poco raro, pero se le pasará tranquila, verás que se le pasará y volverá a ser completamente el mismo...
—No quiero que pienses que me estoy entrometiendo, —comenzó— pero como tu mejor amiga no puedo callármelo, debo de decírtelo.
—¿El qué? —por fin la miré, extrañada.
Se sentó sobre su cama y la acompañé, sentándome a su lado.
—No me gusta para nada la actitud que tiene Justin contigo últimamente.
—Está un poco raro, pero seguro que no es nada. Se le pasará, estoy segura que solo es una fase, por el estrés. Sólo una fase, eso es, sí.
Quizá, diciendo esas cosas, en ese momento, trataba de convencerme solo a mí misma, trataba de obligarme a pensar que sus actitudes posesivas y tóxicas dejarían de existir.
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