CAPÍTULO 19

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Estaba abierta

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Estaba abierta.

Nunca estaba abierta, pero hoy lo estaba. ¿Porqué?

Era muy raro ver la puerta de mi jefe abierta, porque él tenía el privilegio de tener su privacidad y vigilar lo que los demás hacían debido a que la cristalera de su despacho, aunque fuera opaca por fuera, por dentro podía verlo todo. Así que no verla cerrada era de lo más raro, era algo que había estado rondando por mi cabeza desde hacia una hora cuando me había sentado en mi respectivo sitio.

Además, era más raro todavía porque podía ver lo que hacía que, además de teclear cosas en su ordenador y dibujar alguna que otra cosa en unas hojas, lo que había estado haciendo era mirarme cuando él creía que no lo veía e inconscientemente ponerme nerviosa.

Solo hacia un par de segundos que había dejado de mirarme, justo cuando mis ojos no habían podido evitar mirarlo al sentir su penetrante mirada sobre mí. Ahora estaba viendo algo en su teléfono mientras pasaba su mano izquierda por su rubio y sedoso pelo, dejándome ver como al elevar su brazo, ahora descubierto porque se había arremangado la camisa, sus músculos se flexionaban levemente...

—¿April? —parpadeé rápidamente y me fije en la persona que tenía delante saliendo de mi trance mental.

—Oh, hola, Luke. —carcajeó, haciéndome fruncir el ceño.

—Definitivamente, ya eres un caso perdido.

—¿Qué?

—Hoy has terminado de caer en las garras del efecto Wright.

—No he caído en nada. —con mi dedo índice jugué con un mechón de mi pelo nerviosamente.

—No hace falta que mientas.

—Luke, no estoy mintiéndote.

—Mmmh, yo diría que sí. Mujer, casi se te cae la baba, y a juzgar por como estás tratando ese mechón de pelo, —miré de reojo como estaba de enroscado en mi dedo el mechón y lo solté de inmediato— mi afirmación te ha puesto nerviosa, así que eso significa que tengo razón.

—Luke yo solo...

—Tranquila, —esbozó una sonrisa— él también ha caído por ti.

De golpe despegué mi espalda de la silla apoyando mis manos encima de mi mesa, alzándome un poco, ante la confusión, y la sorpresa, que me había causado su comentario.

—¿Qué quieres decir con eso, Luke? Él...

—¿Qué quiere decir con qué?

La voz de Connor hizo que me volviera a recostar en mi silla, y mis mejillas comenzaron a arder de inmediato.

—¿Langley? —me llamó.

—¿Sí? —balbuceé.

—¿Estás bien?

Inexorable [PAUSADA, borrador]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora