capítulo 9

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Pablo Gavi
La vi con aquel pequeño vestido y aquellas botas altas, y me arrepentí aún más de todo, por que si algo era Lola, era orgullosa, el hecho de saber que me lo iba a poner tan dificil esta noche, me daban más ganas de intentarlo.
Es que por que tenia que haberlo jodido todo, besando a Caroline, si no lo hubiera hecho ahora mismo podría haberle comido la boca.
-Venga que te has quedado embobado-dijo Pedri mientras que se reía.
-A mi no me hace gracia, ¿como cojones consigo que esa tía buena vuelva a confiar en mi?-Le pregunté a mi amigo mientras nos dirigíamos a su coche.
-pues si quieres que confíe en ti para empezar deberías dejar de llamarla tía buena, y llamarla por su nombre- me dijo Pedro riendo.
Los flashes de las cámaras comenzaron nada más salir del vestíbulo, y no pararon hasta que salimos a carretera.
-Joder Pedro, sabes que Lola me gusta, pero me tocó la polla, la cagué y ahora estamos así y no se que hacer- le conté a mi amigo, no sabía que hacer, tenia que volver a conseguir su confianza y no sabía como hacerlo.
-Pablo, lo que tienes que hacer es hablar con ella, en plan en serio, dejaros ya de niñatadas, y dile lo que sientes de verdad, por que de verdad que parecéis bobos- dijo mientras le entraba la risa floja.
y es que así es Pedro, está riendo todo el rato, eso es lo que me gusta de él, da igual mi estado de ánimo que el siempre me hace estar mejor.

-mira tío, hoy lo que tienes que hacer es acercarte a ella, pero si no la ves receptiva tampoco le jodas la noche, lo habrá estado pasando mal y querrá pasarlo bien- me explicó Pedro, y tenia razón.

Llegamos a la discoteca, y la vi en la cola esperando. Tan bonita, tan sexy, y tan poco mía, juro que como alguno se le acercara iba a matarlo. Parecía que me había hechizado por que no era normal lo loco que me tenía.
Pasamos sin esperar cola y cuando pasé a su lado le hablé.
-Pasad con nosotros, vamos al mismo reservado y no tenéis por que esperar-le dije de manera amable.
Pero no podía evitar que se me notara lo mucho que me gustaba. Ella me miro con amabilidad y dijo.
-no gracias, luego nos pasamos por el reservado, pero primero queremos disfrutar- dijo y me dio la espalda, como podía ser tan chula, y como podía ponerme tanto.

Me fui con Pedri y los dos pasamos, la discoteca tenía una pista central de baile, se subían unas escaleras y allí están los reservados, el nuestro tenía un balcón que daba a una de las pistas.

Decidí disfrutar un poco, estuve bailando con los chavales y bebiendo, mi aguante no era muy bueno así que no bebí mucho, pero si lo suficiente como para que un chiste malo de Pedri me hiciera muchísima gracia. Pasaron unas cuatro horas y Caroline había venido, pero la había estado evitando, no quería saber nada de ella, solo quería saber dónde estaba mi bruja.

Ella era la única que realmente me interesaba, me fui hacia el balcón, y la vi en la barra, con aquellos labios rojos tan apetecibles, y aquel vestido, giró la cabeza, y me vio, mantuvimos contacto visual prolongado, ella sabía que no podía bajar, no era seguro aunque casi nadie me hubiera reconocido, pero ella me tentaba, había caminado al centro de la pista, iba de santa pero por lo que veía no había nada santa, estaba calentándome desde la lejanía.

Joder, esta chica me tenia mal, no debería bajar pero sabía que ella no iba a subir, estaba pasándolo bien con sus amigos, ¿y con un chaval? había aparecido un tío, detrás de ella y bailaba con ella, muy pegados para mi gusto, iba a matarlo, ella era mía, no suya ni de nadie más.

Lo hacía aposta, aquella bruja lo estaba haciendo a propósito, bailaba con aquel desconocido mientras me dedicaba miradas.

Entonces Caroline llegó, iba bastante borracha, y se me lanzó encima intenté quitármela, pero era bastante pesada, vi como mi bruja me miraba y agarraba a aquel hombre de la corbata, y lo conducía hacia fuera.

-No estás muy bien Caroline vamos fuera-le dije como excusa, iba a mandarla a ella a casa y a quitarme al estupido ese de encima.

Salimos fuera y no la vi en la puerta, me acerqué con Caroline a un taxi, la subí, di su dirección y pague el trayecto.
Me dispuse a buscar a la bruja, vi un callejón, y fui directo, al asomarme la vi muy cercana, el era bastante más grande que yo pero la ira que me invadió era mucho mayor, así que fui directamente y le quite de encima de ella de un tirón.
-¿Que cojones haces tio?- dijo y se me encaró.
-Es mi novia, así que ya te estás pirando- dije y le empujé.

BEHIND (Pablo Gavi)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora