Me quedé aún un rato con el allí tumbada, miré sus ojos, eran grandes, y no había ni una legaña en ellos a pesar de haber estado durmiendo toda la noche, ¿como podía ser tan guapo recién levantado?.
Nos tiramos casi toda la mañana juntos, y revueltos en aquellas sábanas de hotel, sin hacer nada en especial, simplemente el uno, con el otro, riendo y jugando, mientras intercambiábamos alguna que otra anécdota, tras despedirme de él, volví a mi habitación para hacer mi maleta y cuando menos me lo esperaba, ya estaba montada de nuevo en aquel avión rumbo a Barcelona.
Me habían dado una semana de descanso, ya que han decidido que los entrenamientos de la próxima semana sean todos a puerta cerrada, jugarán la semana que viene con El Rayo Vallecano, y por lo que tenia entendido tenían que remodelar su manera de juego, y no querían que esta se hiciera pública antes del partido.
Llegue a casa tras aquel vuelo, dejé la maleta en la puerta, fuí hacia mi habitación para ponerme un pijama y en menos de 15 minutos de haber llegado ya estaba en la cama dispuesta a dormir al menos diez horas, estaba a punto de dormir cuando una sensación invadió mi cuerpo, había estado dos dias durmiendo con Pablo, y ahora me faltaba algo, esta sensación me dió miedo, así que preferí ignorarla.
Cerré los ojos dispuesta a dormir cuando se escuchó el "ding" de mi móvil, indicando que una notificación acaba de llegar, estiré el brazo, y una sonrisa tonta se dibujó en mis labios al ver aquella notificación, "la cama es muy grande sin ti bruja, descansa", mi barriga se llenó de mariposas, y tras quedarme un rato mirando a aquella pantalla, conseguí apagar el teléfono y cerrar los ojos dispuesta a dormir por fin.
Me desperté tarde a la mañana siguiente, era casi la hora de comer, caminé hacia el sofá y me senté allí, tenia el pijama puesto, todo el pelo revuelto, y los ojos hinchados de haber dormido mucho.
me quedé un rato traspuesta en el sofá, sin hacer nada, solamente mirando al suelo, me solía pasar cuando dormía demasiado, cuando la puerta sonó, arrastré los pies hasta la puerta y abrí.
Pablo estaba al otro lado de la puerta, iba con chándal y con el pelo mojado, seguramente acabaría de terminar su entrenamiento, estaba realmente guapo, y me sonreía ampliamente, entonces recordé que llevaba el pijama que me regaló mi madre las navidades pasadas de one direction, y cerré la puerta de golpe.
Se empezó a escuchar sus carcajadas al otro lado de la puerta mientras yo me moría de la vergüenza, tengo casi veinte años y el tío que me gusta me acaba de ver con un pijama de one direction como una niña de trece.
-abreme no seas tonta-me dijo entre risas.
-no quiero ni un comentario-respondí mientras abría la puerta.
Pasó a mi casa y dejó una bolsa que llevaba encima de la encimera, se me quedó mirando y una sonrisa se me empezó a dibujar en la cara a la vez que a él.
-no sabía que te gustaba one direction-me dijo aguantándose la risa.
-Pablo Martin Páez Gavira fuera de mi casa si vas a comentar mi pintas de recién levantada-dije mientras me reía yo también.
-¿que haces aquí?-le pregunté.
-Había pensado que podíamos comer juntos, he traído sushi-me dijo sonriendo me dulcemente.
-podrías haberme avisado-dije.
-quería que fuera una sorpresa, pero al final me la he llevado yo-dijo volviendo a reír.
Me uní a reír con el, se acercó a mi, y quitó un mechón enredado de mi cara, y procedió a besarme dulcemente.
Estuvimos comiendo juntos, hablando sobre el partido al que se enfrentarían el sábado, veía a Gavi algo nervioso, era normal, eran las primeras veces aún que jugaba en un rango mayor, y creo que es la primera vez que jugaba contra el Rayo, aún así estaba muy feliz.
tras comer juntos, decidió quedarse a dormir la siesta, y eso hicimos, estuvimos toda la tarde riendo y comiendo, viendo series, juntos, nunca había sentido tanta conexión con alguien, no entendía como éramos tan iguales y a la vez tan distintos. El con su carácter pacifico pero que cuando se enfada es insoportable y yo justamente al revés con un carácter nervioso y que cuando me enfado intento por todos los medios arreglar las cosas, éramos la luna y el sol, el día y la noche, y eso hacía que nuetsra conexión fuera mágica, estaba empezando a no tener miedo a querer de nuevo, por que algo me decía que yo ya le quería, pero no quería aceptarlo del todo, no quería volver a confiar en nadie, por que eso significaba darle el poder a Pablo para romperme.
Estábamos tumbados terminando de ver una película de marcel que el había sugerido cuando dijo.
-Mi familia viene a verme esta semana por el partido y tal.
-ah que bien-le contesté estaba contenta por el.
-si la verdad es que va a estar muy bien, y vamos a ir a comer todos juntos-continuó diciéndome.
-me encantan las comidas familiares, yo debería ir a ver a mi madre-contesté.
-quiero que vengas-y aquella frase cayó sobre mi como un balde de agua fría, ¿yo? ¿con sus padres y su hermana? ¿sabía si familia que yo existía? era obvio que si salieron fotos de los dos, joder...
-¿Lola? te has quedado como en trance-dijo con un tono preocupado.
-¿yo con tu familia?-le pregunté para asegurarme.
-si, desde que salieron las fotos no han parado de preguntarme, y el otro día puede que le dijera a Aurora que eres mi novia-me contestó, ahora si que estaba a punto de desmayarme.
-¿Pero como que tu novia? Y no te pongas ahora con esa actitud de chulo para salir del paso, explícate- dije alejándome de él pero sin levantarme del sofá, no estaba enfadada, simplemente estaba asustada.
-Bruja se que te da miedo que seamos algo más, y lo entiendo por que hay partes de tu vida que aún no conozco, pero es que me da igual que te de miedo, por que a mi también me lo da y aquí estoy, me paso los días pensando en ti, juego para poder dedicarte un gol, y quiero estar contigo todo el rato, se que no has aceptado ser mi novia, pero no podía mentir a mi familia diciendo que eres mi amiga cuando no es cierto-dijo sin apartar sus ojos de los míos.
y fue justo en ese momento en el que me di cuenta de que le quería, mi peor y mejor sueño se había hecho realidad, quería a Pablo, y eso me daba mucho miedo y a la vez me hacía muy feliz, era como estar en la cima de una montaña rusa, donde sabes que cuando empecieses a caer ya no habrá vuelta atrás.
Me acerqué a él lentamente y deposité un beso en sus labios que ahora lucían un poco decaídos, aceptó mi beso y me abrazó, fue entonces cuando me separé y la frase se escapó de mis labios.
-te quiero-salió sola, y sus ojos por un momento se sorprendieron.
-te quiero más-dijo con una sonrisa completamente gigante en los labios.
Volvió a besarme, pero esta vez lo hizo con más fuerza, era un beso pasional, y lleno de ganas y amor, cuándo quise darme cuenta estaba encima suya quitándole la camiseta.
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BEHIND (Pablo Gavi)
Romanceella cree no poder con todo esto pero el no la dejara escapar
