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Ese día estaba soleado, sin ninguna nube en el cielo, a pesar que el clima no anunciaba ningún mal augurio, en los departamentos en donde Atsushi, Kyoka y Dazai viven, se sentía lo contrario por lo que sucedía.

- ¡¿Tenés su número?!

- Si... - fue su única respuesta, aún sorprendido por lo que miraba.

- ¡Maldita sea! ¡Llamen a los bomberos! - El idealista no pudo evitar maldecir mientras rezaba con a todos los Dioses quienes se le cruzaban en la mente para que Atsushi y los demás estuvieran bien.

Tanizaki junto a otros miembros de la agencia quienes sin importar que, habían dejado las oficinas vacías al momento que les dieron el aviso.

- Espero que no estén ahí adentro. - Kenji dijo mientras miraba de manera sorprendida los apartamentos en donde vivía Atsushi y otras personas más. Las llamas no parecían querer extinguirse, es como si algo hiciera que aumentarán para dejar todo a cenizas, por eso es que nadie podía entrar para saber si Atsushi junto a Kyoka y los niños estaban bien.

No podían y eso los frustraba cada vez más.

- Nissan... - Naomi sostuvo el brazo de su hermano viendo con horror como las llamas querían seguir extendiendo. Quería que todo eso fuera una fea pesadilla y que en realidad aún estaba dormida, que al despertar todo eso no estaría pasando.

- Estarán bien. - No sabía si era para tranquilizar a su hermana o para el, pero si rezaba que sus amigos no estuvieran ahí.

***

"Tengo un  mal presentimiento."

Atsushi estaba tendiendo las sábanas que había lavado desde temprano, ese día se había levantado antes de que saliera el sol, al no querer molestar a Kyoka o a los niños se fue de manera sigilosa, fue un milagro que la azabache no se levantará.

Camino en las demás habitaciones, cada lugar tenía un significado nada bonito para el y su mentalidad, pero es el único lugar que nadie conoce hasta esos momentos.

Sus ojos habían perdido el brillo al ver ciertas escaleras; las cuales conducen al sótano en donde lo encerraban en noches de luna nueva.

« - vive, odia a cualquier, a mi, a tus padres, pero nunca de ti mismo. ¿Entendido, Atsushi? »

En aquel entonces quizás no entendía de sus palabras y quizás nunca pudo ser lo una figura paterna debe ser, lo que si sabe es que lo crío no para echarse a tras y huir como cobarde.

Su manera para ser un buen hombre quizás no fueron las perfectas, fue malo, si, si lo fue en gran manera. En parte sabía que a otros les fue peor, algunos utilizan el poder para hacer maldades con la excusa de que les fue mal en el pasado.

Tiene que agradecer que...

No se convirtió en ladron, asesino, u otra clase de persona.

Aunque a veces no lo crea, puede vivir de manera libre y sin ataduras, aparte de su habilidad.

"El pasado no definirá la clase de persona que seré mañana y en los próximos años."

Siguió su camino para llegar al cuarto de lavandería, ya tenía una cesta grande de sabanas sucias.

Mente ocupada no piensa en nada. Así se crió y no hay nada de malo espantar aquellos recuerdos que probablemente lo seguirán hasta su muerte.

Cuando terminó de lavar fue afuera, tendió las sábanas viendo que el sol ya había salido, no sabía la hora, pero estima que son como las 8 Am o más tarde.

Cuidando de EllosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora