Al momento en que el albino, quién, dudando mucho de su superior, Atsushi le pasó la pequeña cangurera al castaño quién hacia movimientos para que el pequeño Chuuya no cayera o estuviera incómodo. El pequeño nene al principio empezó a quejarse, pero al sentir la calidez del pecho de Dazai, pego más su cabeza y continuo durmiendo.
— ¡Vistes! ¡La babosa siguió durmiendo! - exclamo en mayor, quien al recibir una advertencia por medio de la mirada rápidamente se calmo. No le van a quitar a esa babosa ahora que la tiene, más que no quiere que su pequeño subordinado se esfuerce mucho. — Tómame una foto, sí.
Pidió con un brillo muy especial en sus ojos y rostro, uno el cual solamente daba cuando encontraba un nuevo método de suicidio, en este caso, y Atsushi le conocía tan bien, no era otro más que molestar cuando la babosa, ups, Chuuya, cuando se haya recuperado.
Dio un gran suspiro, Dazai no ha cambiado nada, dio algunas advertencias para que tuviera cuidado con el menor, y asintió con la cabeza, pero luego recordó algo muy importante.
— No tengo teléfono.
— ¡Qué! - el albino le tapo la boca para que bajara la voz.
Tanto el pequeño Akutagawa y Chuuya arrugaron sus rostros, empezaron a balbucear y con lo mismo siguieron su siesta. Atsushi miro nuevamente mal al mayor, está vez si volvía hacer otra burrada le quitaría a Nakahara y se encargaría de que no lo volviera a cargar.
— Gommeme. - se disculpo con la voz baja, sabiendo las consecuencias de lo que pasará si hace algo tonto.
— Bien. Cuando lleguemos a las oficinas le pide a Kyouka-chan o alguien más para que le tome la foto.
Sugirió mientras seguían su camino.
Al estar tan cerca del edificio, a la puerta de la entrada miraron un hombre mayor, con un rostro medio desorientado quedando observando a los alrededores.
Atsushi no tenía buena espina, en su pecho yacía el pequeño Akutagawa, quien seguía en su sueño; lo abrazo de manera más protectora, Osamu se dio cuenta de ello por lo que dio unos pasos más adelante.
Cuidando a la Babosa y cubriendo al albino, las apariencias más dóciles en ocasiones te traen sorpresas. Atsushi no sabía lo que pasaría más adelante o lo que está ocurriendo, pero tiene un muy mal presentimiento y en tan solo ver a ese hombre se dio cuenta de en destino es algo inevitable.
— Disculpen, jóvenes. - el mayor se acercó a ellos y con un tono cortés señaló la entrada. – ¿Aquí es la Agencia Armada de Detectives?
Pregunto un poco aborchonado que para su edad aún esté perdido, Atsushi solo por unos pocos instante bajo la guardia, pero al sentir al pequeño Akutagawa moverse para estar más cómodo, dudó mucho, en si tan solo no hacer caso a su intuición le costaría muy caro.
— Claro, nosotros trabajamos ahí. - comento el albino sonriendo falsamente. Osamu se dio cuenta de ello, pero no lanzo ningún comentario al respecto.
— Si quiere lo podemos guiar. - propuso finalmente el de cabellos castaño mientras bajaba su mirada, al parecer Chuuya había babeado su camisa. — Atsushi~ la babosa está mojando mi camisa.
Se quejo bajito, señalando al bebé quien sonreía durmiendo, quizás soñando algo bonito, quizás comida o quién sabe.
— Dazai-san, usted se ofreció. - fue lo único que comento sonriendo esta vez real, por la pequeña travesura del niño Chuuya. No sabe si el pequeño lo hizo o no a propósito, ya que a él en ningún momento lo ha babeado cuando lo carga.
— Eres muy cruel, lo sabías. - dio pequeños lloriqueos ante la frialdad de la respuesta que le dio su pequeño subordinado.
— Me lo dices a menudo. - respondió riendo levemente y Dazai no podía seguir fingiendo estar herido, solamente sonrió complacido en que el albino tenía una sonrisa real y no falsa.
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Cuidando de Ellos
Random✨ Resumen ✨ Por un error de una misión, descuido Dazai, Akutagawa y Chuuya se han convirtido en niños de 5 o 4. si En pequeños niños. ¿como lo tomara Atsushi? ¿Podrá cuidar de los 3 niños?
