El día comienza bien, Iván pudo dormir plenamente la noche anterior y cuando se vio al espejo se veía esplendido. Por alguna razón se sentía mas libre, mas atrevido y sin vergüenza alguna. En el instituto nadie lo había visto tan alegre.
Por eso mismo salio al receso, busco a Rodrigo con la mirada y no le sorprendió en nada al darse cuenta de que este lo estaba mirando. El castaño estaba con su grupo de amigos, sin hacer nada importante, así que luego de lanzarle una sonrisa y un gesto para que lo acompañara, fue directo hacia el baño de hombres. Le gustó que Rodrigo lo siguiera como un perrito faldero, a veces su lado malvado salía a flote y esta era una de esas ocasiones.
Contempló su imagen en el espejo, viendo a través de este como Carrera entraba y cerraba la puerta tras él. Lo siguió con la mirada hasta que estuvo detrás suyo, apresandolo por la cintura. Este le beso en la mejilla, peligrosamente cerca de la comisura de sus labios.
—¿Me extrañaste? —le pregunto el castaño, viéndolo desde el cristal.
—Para nada.
—Que bueno, porque yo tampoco.
Iván rió con ganas, echando la cabeza hacia atrás y chocando con el fornido pecho de Carrera. Se dio la vuelta y empujó el cuerpo del más bajo, guiándolo hacia uno de los cubículos. No quería arriesgarse a que alguien entrase al baño y los encontrase así de pegados. Le echo pestillo y no tardo en lanzarse a devorar los labios ajenos, siendo correspondido al instante.
A Iván le encantaban los besos de Rodrigo. Le encantaba como este le apretaba contra su cuerpo con firmeza, como le acariciaba el cuerpo una y otra vez sin detenerse. Pero él también quería disfrutar del maravilloso cuerpo que se cargaba el chico, por lo que comenzó a desprender lentamente los botones de la camisa de este.
Rodrigo se alejo un poco para permitirle mas comodidad, recargando su espalda sobre las baldosas frías y abriendo sus piernas para colocar a Iván en medio de ellas. Le gustaba que el rubio estuviese juguetón, quería comérselo entero allí mismo al ver como este se le quedaba mirando sin algún tipo de pudor, le gustaba que le mirase con deseo, su ego crecía aun mas si eso era posible.
Por su lado, Iván estaba embobado. Termino de quitarle el nudo a la corbata roja y la camisa se abrió, dejando a la vista un precioso torso con abdominales bien marcados, un pecho amplio en donde le volvería loco recargar sus manos. Sus dedos recorrieron toda la piel que tenia enfrente, dejando besos castos en los labios de Rodrigo, bajando hacia su cuello, chupando sin fuerza aquella piel blanca.
—Me estás provocando Ivancito, detente si no quieres que te folle en este baño y ahora mismo. —murmuró Rodrigo con la voz ronca y jadeante.
Iván alzó la vista y lo miró divertido.
—Tranquilo Carrera, solo estoy inspeccionando un poco...
Y con eso sus dedos llegaron al borde del pantalón del castaño, bajando sus manos y teniendo un contacto directo con la gran polla de Rodrigo sobre la tela, lo apretó un poco y disfrutó del gemido que lanzó el más bajo mientras echa su cabeza hacia atrás en una clara demostración de placer. Ve cómo se muerde los labios y sus ojos vuelven a encontrarse, están demasiado metidos el uno en el otro.
—No toques ahí Iván...
—¿Por que no? —pregunta, formando un puchero.
Las manos de Carrera viajan a sus glúteos, metiendo sus manos allí y apretando un poco de su carne. Cuando va a contestar oyen como la puerta del baño se abre y unas voces se hacen presentes en el lugar. Rodrigo se sienta rápidamente sobre el retrete y obliga al pelinegro a sentarse sobre sus piernas. El más alto se aferra como un koala a él para evitar caerse.
Iván maldice al reconocer la voz de Nicolás acompañado de uno de sus molestos amigos.
—¿Te ha hablado Rodrigo? —le preguntaba el desconocido a Nicolas.
El castaño rodó los ojos y suspiro, le era incomodo que dos de sus conquistas anteriores estuviesen a punto de sacarle el cuero cuando él estaba con Iván.
—No, me ha estado evitando... Claramente no sabe lo que se pierde.
—¡Hablando de Rodrigo! ¿Sabías que compartió cabaña con Iván? El presidente del centro...
—Se quién es, no me lo recuerdes. Aún tengo algo en deuda con ese poste mequetrefe por haberme hecho eso en la clase de educación física.
Iván se tapó la boca para evitar reírse y Carrera le miro divertido.
—Pues según me contaron el cerdito anda colado por Rodrigo...
La sonrisa que traía el pelinegro en su cara empezó a deformarse. Ya no le parecía nada divertido que esos dos estén hablando tonterías a sus espaldas.
—No me sorprende, Rodrigo es un adonis. Pero tranquilo, él jamás se fijaría en alguien como Iván. Por lo que tengo entendido, no lo soporta. Pero deja al poste que se haga ilusiones, estaré feliz cuando vea la realidad y se estampe contra una pared.
Iván estaba enojadísimo, listo para ir a enseñarle a esa perra que con él no debía meterse. Si no fuese por el castaño que lo tenía bien sujetado, ya estaría saliendo del cubículo.
—No le hagas caso... —susurró Rodrigo en su oído. –No le sigas el juego.
Las dos arpías entre risas se retiran del baño y dejan a Iván con un sabor amargo en la boca. Le habían pisoteado todo el aura de felicidad que traía consigo. Miro a Rodrigo y se levanto de su cuerpo con la cabeza gacha. Ahora estaba arrepentido de haber hecho eso, tentar al castaño para que esté allí a su lado, le habían dado en donde más le dolía y su seguridad se había ido a la mierda.
—Creo que debo volver a clases...
Rodrigo niega y lo sujeta fuerte contra su cuerpo, no quería que el momento se rompiera y se volviera tenso e incomodo. Da besos en las tiernas mejillas del más alto, yendo de a poco a sus labios. Pero el pelinegro niega y lo rechaza.
Entonces decide hablar.
—No dejes que lo que hayan dicho esos dos te afecte, demonios, eres hermoso y caliente. Si, quizá no me haya dado cuenta de eso en un principio, pero vamos, fue tu culpa. Tu comenzaste a ser insoportable conmigo, en lo que menos me iba a fijar era en ti si me tratabas como a una basura. Pero no soy tan tonto, si estoy aquí contigo es porque me doy cuenta de lo... precioso que eres. Si me das unos buenos besos y me dices que todo esta bien, te dejo ir, de lo contrario, tendrás que seguir aguantandome aquí.
Iván lo mira atentamente, trata de comprender la situación. Decide no pensárselo tanto y hace lo que el otro le pide, lo besa y abraza. Recuerda lo que dijo Nicolás una vez más; ''pero tranquilo, él jamás se fijaría en alguien como Iván'' esas palabras ya no hacen ni el mínimo efecto en él, puesto que vuelve a acariciar el ardiente torso de Rodrigo y sonríe con suficiencia.
"Ahora yo lo tengo y tu no." pensaba con maldad.
No sabia hasta cuando durarían esos besos, caricias y encuentros a escondidas, pero estaba seguro de que quería llegar a todo con Carrera. Por eso mismo separa sus labios y le dice:
—Quiero perder mi virginidad contigo Rodrigo.
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𝗽𝗮𝗰𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 › 𝗋𝗈𝖽𝗋𝗂𝗏𝖺𝗇 ( ✓ )
Fanfiction𝗣𝗔𝗖𝗜𝗘𝗡𝗖𝗜𝗔 ──En dónde Iván y Rodrigo no se soportan. [ rodrivan. AU ] #1 carrexspreen | January 14, 2023 #10 rodrivan | December 23, 2022 ㅤㅤadaptación realizada ㅤㅤpor backspreet | ADVERTENCIAS | ㅤㅤ-historia con contenido homosexual. ㅤㅤ-sh...
