Cuando el sol se asomó en la cara de Rodrigo este se dispuso a no hacerle ni el mínimo caso y a seguir durmiendo, pero los pisoteos constantes de Iván dando vueltas a su alrededor le obligaron a que deje la flojera a un lado y abriera los ojos.
Le gustó la forma en la que el poste estaba vestido. Unos pantalones deportivos ajustados y una remera holgada, aún así se veía sexy y tentador. ¿Cómo lo hacía? Aún recuerda aquella vez que salió obligadamente a cenar con su familia, recuerda lo mucho que le gustaron los muslos de Iván en esos jeans ajustados, se sentía tan malditamente caliente y al mismo tiempo enojado.
Puto Iván. Puto por tener el cuerpo perfecto y la cara de ángel justo como le gustaba. ¿Pero por qué demonios tenía que ser tan insoportable?
—Tenemos actividades. —habló Iván al notar como Rodrigo parecía totalmente perdido en sus pensamientos.
Este solo alzo las cejas, somnoliento. Se levantó, estiró sus huesos y luego de un buen rato de estar mirando a Iván, se le acercó.
—Buenos días, poste.
El pelinegro sintió que lo abrazaban por detrás y evitó poner una sonrisa tonta. Rodrigo colocó sus manos sobre su abdomen, e inhaló el olor de su cabello. Realmente olía delicioso.
Hum, qué caritativo era el castaño por las mañanas. Incluso podría acostumbrarse.
—Buenos días...
—¿No quieres que nos divirtamos antes de salir?
Iván se vio tentado en aceptar, pero entonces recordó todo lo que había pensado la noche anterior y simplemente negó desinteresado. Iba a hacer que su desvelo valiera la pena.
—Tengo mejores cosas por hacer.
Se alejó como si el contacto de Rodrigo podría llegarle a contagiar herpes. Este otro lo mira confundido.
—¿Ocurre algo?
—No, ¿debería?
Se pararon uno frente al otro, Iván mantuvo la mirada seria en todo momento y el pobre de Rodrigo no supo qué decir. Creía que luego de lo que pasó la noche anterior tenía el pase libre con el pelinegro y le dolería una patada en los huevos si no fuese así. Él no permitiría por nada del mundo que alguien pisoteara su orgullo, y aún menos si se trataba de Iván.
—Lo de anoche… perdón, me deje llevar y de verdad creeme que no volverá a pasar nada parecido.
Se estaba disculpando por haber sido tan fácil y trataba de rescatar su dignidad. Porque estaba seguro de que aún le quedaba, y mucho.
—¿Y quien te dijo a tí que eso me molesto? ¿Ah? —el castaño rompió el espacio personal para rodearlo por la cintura y pegar sus cuerpos de forma muy íntima. –No pretenderas que dejemos el rollo ¿verdad?
Eso era lo último que Iván quería hacer, pero ¿había otra opción? Era obvio que Rodrigo solo quería follárselo porque estaba necesitado, de seguro era de esos que no duraban mucho en meter su pene por algún lugar. Eso explicaría porque tan de repente se había fijado en alguien como él.
—Hey... —le llamó el más bajo, llevando sus dedos hacia su delicado mentón y bajarlo suavemente para que lo mirara. Rozo sus labios con los de Iván, esos roces pequeños que lograban que se pusiera muy duro. Bajo sus manos nuevamente a las caderas del contrario, lo tomó con fuerza para comerle la boca como Dios manda.
Oh no, Iván de verdad no iba a soportar eso. Pataleo para alejarse, mirándolo como si quisiera matarlo.
—Suéltame o te juro que esto va a terminar muy mal.
Rodrigo rodó los ojos y se alejó, limpiándose los labios.
—Mira Iván...
—No, Rodrigo, ¿qué no lo entiendes? No quiero siquiera tener algo que ver contigo. No creas que porque te puse en la cabaña conmigo significa que me traes loco como a alguno con los que te acuestan. Si no puedes mantener tu pene calmado te recomiendo que vayas con quien mas te parezca, pero a mi no molestes. No quiero tus putos besos mañaneros ¿Comprendes? No me jodas, ni te me acerques.
Sin esperar una respuesta se fue del lugar dando pasos certeros, al menos satisfecho por hacer bien.
Lo que no le gusto fue la forma en la que su cuerpo aún ardía por el toque de Rodrigo en sus caderas, era como si con una simple caricia encendiera todo dentro de él. Ahora entendía porque el castaño tenía a muchos detrás de él. Era muy bueno para ser real, sus manos sabían muy bien cómo tocar y encender todo a su paso. Pero él no sería el juguete de nadie, ni siquiera de Rodrigo, por mucho que le gustara el sabor de sus labios y el cuerpo grandioso que se cargaba.
Él no necesitaba ser la segunda opción de nadie.
ESTÁS LEYENDO
𝗽𝗮𝗰𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 › 𝗋𝗈𝖽𝗋𝗂𝗏𝖺𝗇 ( ✓ )
Fiksi Penggemar𝗣𝗔𝗖𝗜𝗘𝗡𝗖𝗜𝗔 ──En dónde Iván y Rodrigo no se soportan. [ rodrivan. AU ] #1 carrexspreen | January 14, 2023 #10 rodrivan | December 23, 2022 ㅤㅤadaptación realizada ㅤㅤpor backspreet | ADVERTENCIAS | ㅤㅤ-historia con contenido homosexual. ㅤㅤ-sh...
