Es en los pasillos del instituto cuando Iván siente que alguien lo sujeta por la cintura, su rostro serio pasa a uno feliz pensando que es Rodrigo, quien últimamente se lo andaba robando de un montón de sitios y siempre le salia con encuentros inesperados. Pero luego de unos segundos se da cuenta de que no es así, huele un perfume diferente y desconocido para él así que se gira para ver a Juan detrás de él con una sonrisa que pretende ser tierna.
Se aleja disimuladamente, la cercanía con Juan lo ponía incómodo.
—¿Que haces? ¿No deberías estar en clases? —pregunta Juan, tratando de romper con el ambiente lleno de tensión.
—Hmm, fui a buscar unos papeles para el profesor. —contesta Iván, mostrándole los papeles que lleva en las manos.
Juan asiente y le echa un vistazo rápido al pasillo.
—¿Tienes unos minutos para regalarme? Debo hablar contigo de algo muy importante.
Los nervios intactos en esas palabras alarman a Iván. Presentía que eso le traería problemas.
—No puedo ahora, el profesor se enfadara si tardo...
—Por favor Iván, solo serán unos minutos. —insiste Guarnizo.
Suspira y termina por decir que si, Juan comienza a guiarlo a la terraza por alguna razón. La verdad era que se habían visto poco tiempo en esa semana, él había estado demasiado ocupado teniendo a Rodrigo besándole el trasero, de una forma no literal, como para darse cuenta de los sentimientos de Juan. Le daba un poco de pena porque él no sentía nada, ni siquiera sentía pena. Creyó haber dejado todo claro al ignorar sus llamadas y mensajes.
—Habla rápido por favor, debo volver... —le recuerda al momento que llegan. Su prisa es notable.
—¿Sabes lo que voy a decirte, no? —pregunta Juan con obviedad.
Se hace el loco y niega.
—Si lo supiera nos estaríamos evitando esto. Habla ¿Que pasa?
Juan suspira y lo mira de repente, toma la pequeña mano de Iván entre las suyas e intenta hablar sin nervios.
—Luego de nuestras citas yo realmente creí que teníamos algo Iván... pero últimamente me has dejado en el olvido y necesito saber si acaso he hecho algo mal.
—He estado ocupado. —responde Iván, apartando su mano sin mas.
—Me gustas. —suelta Juan sin rodeos.
El más alto se sorprende, no por la confesión, sino por la manera seca en la que se lo había dicho. Lo mira unos instantes, tratando de comprender un poco la situación.
—¿Y que quieres que haga? No puedo corresponder tus sentimientos Juan, si acepté salir contigo fue porque creí que tenías claro que solo seríamos amigos.
Miente un poco, tratando de salvarse. Si bien era cierto que no tenía sentimientos por él, era mentira que el aceptó salir con la condición de ser amigos, sabía que esto terminaría por pasar y en el momento en el que pudo haberlo evitado, no lo hizo. ¿Por que? Porque había estado demasiado ocupado pensando en Carrera, en sus besos, en sus palabras y en su cuerpo.
Estúpido Carrera.
—Al menos dame una oportunidad Iván... puedo hacerte feliz si me lo permites.
Iván ríe con sarcasmo y termina por negar.
—No se por quien me estas tomando, pero no puedo aceptar algo así. No puedo corresponderte. —mira su pequeño reloj en su muñeca y suspira al darse cuenta que ya pasaron seis minutos. – ¿Eso era todo? Debo volver.
Se da cuenta que le está causando un dolor a Juan, puede notarlo por la forma en la que este mira al piso. ¡Bravo Iván! Rueda los ojos, y siente un poco de compasión al recordar como a él también le habían roto el corazón alguna vez. Pero por un lado se lo agradece, porque lo volvieron un insensible de mierda al que ya nadie puede hacer daño sentimentalmente.
O al menos eso creía.
—No es nada personal Juan... —termina por decir, acercándose para darle un abrazo de consuelo. – Eres genial, adorable, guapo, sexy y muchas cosas más. Pero no eres mi tipo y no puedo forzarme a sentir algo por ti. Se que estoy siendo un tonto por decir eso, pero quizá el destino te tiene a otra persona para ti. —le da un casto beso en la mejilla y se aleja.
Juan finalmente lo mira.
—Gracias Iván.
Este le guiña un ojo y empieza a irse, dejando a Juan solo en la terraza fría con los sentimientos hechos un desastre. Iván se siente liberado luego de aclarar esas cosas, estaba teniendo debates mentales sobre qué hacer últimamente acerca de Juan y ahora estaba feliz por haber dejado todo en claro.
Si su madre supiese que hizo una cosa así pondría el grito en el cielo. Sueña con que el pequeño encuentre pareja, que este acompañado de alguien que lo haga realmente muy feliz. Pero no sabia que su hijo era lo suficientemente insoportable como para tener demasiadas escasas propuestas para algo así.
Además su pobre corazón estaba latiendo fuertemente por el bobo de Rodrigo. Sabia que probablemente lo suyo acabaría en algún momento porque no tenían nada serio, solo era algo pasajero y sin importancia. No quería hacerse falsas ilusiones acerca de algo que nunca pasaría.
Nunca podría presentar a Rodrigo Carrera como su novio, y eso le dolía.
─☮─
En el momento que Rodrigo llego a su hogar luego de una sudorosa sesión de boxeo en el gimnasio, su madre lo pilla y ataca antes de meterse a la ducha.
—¿Ya te has hecho amigo de Iván?
El castaño cierra los ojos cansado. Ya habían tenido esa conversación un total de 16 veces en la semana.
—Mamá, por favor, estoy cansado y quiero ducharme. Y no, no me hice amigo de ese y dudo hacerlo. Basta de esto mujer, me estresas.
Su madre le pone un puchero.
—Está bien, te dejaré tranquilo. Solo creí que ya eran amigos... así que supongo que no le regalaras nada en su cumpleaños que es en estos días... pero bueno, como no te interesa...
Rodrigo deja de rebuscar en su armario y la mira con atención.
—¿Cuando es?
—El Sabado, estamos invitados a pasarlo con el. ¿Entonces si vas a regalarle algo? ¿Entonces si son amigos?
El castaño la mira y sin decirle nada la abraza. Su madre se sorprende a tal muestra de afecto de su hijo menor y corresponde con ganas.
—Deja de ser chismosa mamá, si somos amigos o no eso quedará entre nosotros. —termina por decir Rodrigo, sacándola a rastras de su habitación para luego cerrar la puerta con pestillo.
Cuando está en la ducha se pone a pensar en qué podía regalarle. Este no le había dicho nada sobre su cumpleaños, ¿acaso pretendía que él lo pasase por alto? De eso nada. Recuerda la casa de campo que tienen sus padres a las afueras de la ciudad y una idea se le viene a la mente. En cuestión de minutos ya lo tenía todo arreglado.
La sola imagen de Iván viene a su mente, su cuerpo, sus labios, su dulce aroma... demonios, ese pelinegro lo tenía demasiado mal. Incluso pensar todo eso estando en la ducha desnudo estaba prohibido, ya se estaba cansando de tanto utilizar su mano. Pero luego recordaba que no podía ir y solo partirle el culo al chico sin antes causarle un dolor muy grande. Buhajeruk tenía su cupón especial por ahora.
Al mirarse al espejo sonríe con ganas al ver la pequeña marca roja que tiene en el centro de su cuello, una obra creada por él. Siempre le molestaba que le dejasen marcas pero esta vez iba a dejarlo pasar.
¿Qué me estás haciendo Buhajeruk? Fue lo único que le llegó a su mente.
ESTÁS LEYENDO
𝗽𝗮𝗰𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 › 𝗋𝗈𝖽𝗋𝗂𝗏𝖺𝗇 ( ✓ )
Fanfiction𝗣𝗔𝗖𝗜𝗘𝗡𝗖𝗜𝗔 ──En dónde Iván y Rodrigo no se soportan. [ rodrivan. AU ] #1 carrexspreen | January 14, 2023 #10 rodrivan | December 23, 2022 ㅤㅤadaptación realizada ㅤㅤpor backspreet | ADVERTENCIAS | ㅤㅤ-historia con contenido homosexual. ㅤㅤ-sh...
