- Michael, ¿prueba o verdad? -sonrió Alexis malévolamente.
- Prueba. -dijo él, seguro. Pero a los minutos se arrepintió al tener la lengua bajo el grifo con agua helada para calmar el escozor.
Mientras Alexis y Luke reían a carcajadas.
Cuando Michael volvió a sentarse en el suelo de la habitación de Luke, gruñó con enfado y cruzó sus brazos, dándole la espalda a Alex. Esta, volvió a reír con ganas y él la ignoró por completo.
- ¿Prueba o verdad, Luke? -preguntó Michael intentando olvidar a su molesta amiga.
- V-verdad. -tartamudeó el rubio, indeciso.
A pesar de estar enfadado con ella, le haría un favor que se lo agradecería toda la vida.
- ¿Alguna vez has besado a alguna chica? -interrogó el teñido.
El chico de ojos azules se puso rojo hasta las orejas, y lentamente negó la cabeza.
Tal y como esperaba Michael.
- Mmmh... -murmuró- tengo sed, voy a bajar a por algo de agua. -sonrió con malicia y salió de la habitación, dejando a Alex y a Luke solos. Este último planteaba seriamente saltar por la ventana y desaparecer del mapa.
- ¿Nunca has dado un beso? -la vena cotilla de la castaña salió a la luz.
- Sería más bien que nunca nadie ha querido darme un beso. -dijo tan sincero que hasta él mismo se sorprendió.
Michael se ocultaba tras la puerta ojeando la escena a través de ella, que no se encontraba cerrada del todo.
- ¡Vamos bésalo! -susurró Michael para él mismo. Estaba apunto de mandarle un mensaje a su amiga diciéndole que como no le besara ahora mismo se las vería con él más tarde.
En cuánto cogió su móvil dispuesto a hacerlo, Alex se levantó de la cama del rubio y se sentó a su lado.
- ¿Por qué? -ríe, sin ganas- De verdad no lo entiendo, si las personas se molestaran en conocerte, seguro tendrías a medio instituto tras de ti.
- N-no lo creo... -susurra, mirando hacia el suelo.
Ella vuelve a reír suavemente, coge de las mejillas al rubio y le levanta la cabeza, él al verla, tan cerca de su rostro este empezó a enrojecerse. Cada vez estaban más cerca, Luke pensaba que esto simplemente era una broma pesada pero cuando sintió los labios de Alex sobre los suyos, creyó que el aire le faltaba.
Michael empezó a fangirlear con un gato que se había encontrado en el pasillo.
