thirty one

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Luke se levantó, tenia una manta de color azul sobre su cuerpo. Sabía que habia sido el hombre que vigilaba el cementerio por las noches. Intentó echarlo muchas veces años anteriores, pero no podia con la cabezoneria del chico.

Miró de nuevo las letras que lo perseguian en sus últimos sueños.

— Yo debería estar ahí dentro, no tú. —susurró— Tú siempre sonreias, siempre estabas feliz a diferencia de mi, tenías ganas de vivir ¿por qué te fuiste antes que yo? ¿todo era una mentira? ¿llevabas una mascara todo el tiempo?

Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos otra vez. Secándoselas con la manga de su suéter cansado de llorar todo el tiempo, se despidió de su amigo para volver a casa y comer algo.

Estaba más delgado, con una ojeras impresionantes, llevaba barba de un par de días, parecía un completo vagabundo mientras caminaba por la calle mirando al suelo.

Cuando levantó la cabeza para subir los pocos escalones que llegaban a la puerta casi se le sale el corazón del pecho al ver a Alexis sentada y apoyada en la puerta durmiendo. Se agachó para mirarla y le paso la manta que habia traido por los hombros, sin poder evitarlo le dio un beso en la frente y la cargó en sus brazos.

Se tambaleó al estar tan débil esos días pero aun asi ella no se despertó, una vez que cogia el sueño no habia casi nada que lograra despertarla. Entró en su casa y en cuanto su madre salió para recibirlo sonrió al verla cargada en los brazos de su hijo.

— Sabía que iba hacer algo así. —rió por lo bajo y acomodó el sofá,

Luke la dejó cuidadosamente sobre este y con el pulso todavía algo acerelado y las mejillas con un leve tono rosado se dirigió corriendo a la cocina para tomarse medio trozo de una porción de tarta minúscula.

— Luke tienes que comer más. —le regañó su madre, no quiso insistir más porque sabia que al fin y al cabo todos los años pasaban igual. El mes de la muerte de Calum su hijo estaba completamente deprimido y hundido, verlo sonrojado segundos atrás le dio la mayor alegría a su madre.

— Está bien. —dijo dando un par de bocados más a la tarta. Su madre quedó impresionada y fue a abrazarlo rápidamente.

— Luke, cariño. —susurró su madre contra el pelo de su hijo— Quiero que sepas que ella y Michael vinieron todos los días a buscarte y saber como estabas, estaban realmente preocupados por ti y como has visto ella no aguantaba más y se quedó ahí. —empezó a acariciar su cabello— Luke eres importante para mucha gente aunque no lo creas.

— No, mamá. No fui lo suficientemente importante para Calum y no me lo puedes negar.

shy ➳ lrhHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora