Luke palideció en cuanto abrió la puerta y se encontró con un Michael enfadado cruzado de brazos.
- Eres un... -empezó a decir pero en menos de dos segundos ya se encontraban ambos tirados en el suelo. Michael se aferraba a Luke como si fuera un bebé y Luke su muñeco favorito- ¿¡Por qué no me lo dijiste!?
- Y-yo... Te dije que me olvidaras, que olvidaras que había estado allí. Y, que nunca se lo dijeras a Alexis.
- ¿Por qué me lo dijiste? -dijo sentándose en el suelo y se giró para cerrar la puerta, que esta seguia abierta y varias personas habían presenciado el acoso del chico de pelo azul hacia el rubio.
«Bonita pareja gay». Pensaron muchos.
- Sería raro, muy raro, que una persona que no conoces, este día y noche en una silla de hospital esperando a saber de ti. -suspiró y se paso la mano por la cara- Me sentía frustrado, quería entrar y verla, abrazarla y decirle que todo iba a estar bien. Pero no podía hacerlo, preferí quedarme en la sala de espera durante 3 días enteros.
- Lo que me extraña es que no te haya reconocido cuando volvimos a clase. -Michael se sentía tan sumamente idiota por no haberse dado cuenta.
- El accidente fue casi en vacaciones de verano, no nos vimos hasta en septiembre. Y ese verano, cambié bastante físicamente. -razonó.
- Pero ni si quiera sabía que ibas a mi clase...
Luke sonrió con tristeza.
- Era invisible para todos. -susurró, pero el chico de pelo azul no lo escucho.
A los segundos, Michael rió un poco.
- Ay, Robert. -ríe, y lo vuelve a abrazar. - Me ayudaste mucho esos días, a pesar de no saber tu nombre ni nada de ti. Bueno, sl final me dijiste que te llamabas Robert, pero me mentiste.
- No te mentí, mi segundo nombre es Robert. -ríe.
- ¿Michael? ¿Qué haces aquí? -preguntó una Alexis adormilada, entrando en el pasillo.
Esa escena de Alexis rascandose un ojo y bostezando ligeramente, se quedó inpregnada en la memoria de Luke para siempre.
Ya tenía una razón más para quererla.
