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—Está listo, Ind.
Suspiro complacida mientras me quito los audífonos y los pongo con cuidado sobre el stand del micrófono. Escribir un single digno de ser el principal del segundo álbum después del éxito que tuvo el primero ha sido una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer.
—¿Cómo quedó?
Aaron, mi productor sonríe y me da un pulgar arriba antes de abrir el intercomunicador.
—Mejor de lo que pensamos en un inicio, me encanta esta canción, en serio.
Le sonrío en respuesta, a mi también me encanta. Después de buscar la inspiración necesaria para escribir una canción digna de la vibra que la productora y yo queremos para el álbum la encontré una noche en la que borracha recordé demasiado vivido los detalles de esa noche dos años atrás.
Todavía pienso en si hice bien en irme sin avisarle, en no contestarle las llamadas el día siguiente, en ser cuidadosa para no encontrarnos en casi dos años. Cuando me desperté en la cama de Klay Thompson mi primer instinto fue salir corriendo.
Tengo recuerdos tan claros de lo bien que nos sentimos juntos, de lo natural que sus manos se sentían en mi cuerpo.
Lo que comenzó como plan de una noche se convirtió en una amenaza. Porque me conozco, se el tipo de hombre con el que puedo acostarme sin ataduras y él no forma parte de esa lista. Klay Thompson es el tipo de hombre que tendría el poder de modelarme a su antojo y romperme el corazón sin aviso.
Es mejor dejar antes de que te dejen. Pero siempre voy a tener los recuerdos de esa noche conmigo.