Capítulo 41

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Carlie

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Carlie.

El valor de la corona, tal vez no es el de sus diamantes, o de su peso en oro, si no el de las personas que realmente dan todo de sí para defender esa corona.

Mis ojos no pueden comprender lo que acaban de ver, ella desplomandose frente a mi, como si fuese una hoja golpeada por el viento.

—¡¡Ayuda!! —comienzo a gritar ante el shock grupal que se ha formado. —¡¡La princesa está herida!!

Ella comienza a toser.

—Leyla, por favor quédate conmigo. —le pido arrodillada junto a ella.

Sus ojos comienzan a cerrarse, pronto un custodia la levanta en brazos y se la lleva, yo corro tras él.

«Esto jamás debió haber pasado.»

Minutos antes.

Aguardó junto a la puerta del Consejo, esperando que estos finalmente den por iniciada la reunión.

—¿Puedes tráeme un café? —le pido a mi custodia que solo se encontraba mirando por la ventana. —Necesito cafeína para pensar bien. —murmuró y este solo asiente.

—Reina Carlie. —se abre la puerta del Consejo. —Daremos cómo iniciada la asamblea abierta en unos minutos. 

Leyla llega corriendo.

—Siento la tardanza. —dice arreglando su falta. —Me he quedado dormida. 

—Ya estamos por iniciar, ¿A dónde deberíamos ir? Porque tengo en claro que no se hará un consejo público en un salón.

—Es al aire libre, a las afueras del palacio.

Comenzamos a caminar hacia afuera del palacio.

—¿Y tú escolta? —me pregunta. 

—Ya viene, fue por mi café. 

—Bien. —responde simplemente.

—¿Dónde está el tuyo? —pregunto.

—Junto a la puerta de salida, anoche le he dado indicaciones para que me espere allí, porque me tenía de muy mal humor, no sé de dónde ha sacado el afán de querer revisar hasta mi habitación.

—¿Revisar tu habitación?

—Si, anoche creyó ver algo y casi tira mi puerta abajo.

Nos acercamos a la puerta y mi custodia llega corriendo con mi café.

Se pone detrás de mi siguiendo cada uno de mis pasos.

—¿Adem dónde está? —pregunta Leyla.

—Con el consejo, iban a limitar los temas, pero realmente yo no estaba para escuchar dos horas de preparativos así que espere a esperar afuera.

En los brazos del príncipeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora