Últimas palabras.
Los niños estaban detrás de mí, miraban a Jacob confundidos, más aún por mi reacción, pero me mantuve en calma, aún estamos en nuestro lado del tratado.
—¿Qué haces aquí? —pregunté.
—Seré rápido, el viejo Quil cayó enfermo y está casi... Ya no le dan más tiempo de vida —dijo, vi sus reacciones, el cómo agacha la cabeza algo triste, el cómo está algo nervioso ante mí, es tal cual actuaba cuando decía una noticia "triste".
—¿Cómo está el pequeño Quil? —dije, Jacob levantó su vista y por primera vez en toda la conversación me observó a los ojos y mantuvo la mirada.
—Algo triste, su madre llora mucho, supongo que nos sentimos igual. El viejo Quil es un gran amigo.
—Claro. ¿Por qué me traes esta noticia Jacob?
—Él pidió un deseo, una petición antes de morir. Sam no quería aceptar, pero es una petición importante, así que vine a decírtelo yo mismo —dijo, aun no entendía a lo que se refería, pero conociendo a Jacob, simplemente está obligado a venir.
—¿Qué petición? —pregunté.
—El viejo Quil quiere que vayas a verlo, está en una cabaña alejada a los demás, es un lugar seguro para todos, incluyéndote, porque nadie de la manada puede acercarse y atacar ahí. Es suelo sagrado.
Me quedé en blanco, lo primero que viene a mi mente cuando menciona al viejo Quil es cuando tenía aquel cuchillo en mano y mis bebes manchados de sangre.
—Iré, pero dejaré a los niños en la casa. Iré sola —Jacob asintió y se fue.
—¿Mamá, estás bien? —me preguntó Matt, sonreí leve para calmarlo y los tres llegamos a la entrada de la casa.
—Vayan a ver a Rosalie, yo debo hacer algo —ellos se fueron y me encontré con Carlisle en su despacho, estaba sentado detrás del escritorio de madera, él levantó la vista y me sonrió cálido.
—Anneliese —dijo mi nombre, se levantó y me abrazo, cerré los ojos y me oculté en su pecho, su aroma era relajante y muy acogedor— ¿qué sucede? —me preguntó en un tono suave.
—Jacob, me entregó un mensaje y en palabras simples debo ir a la reserva y ver al viejo Quil —sentí tensar los músculos de Carlisle, éste se distanció unos centímetros y me observó, vi la preocupación en su rostro, sonreí, pero eso no lo calmó.
—¿No puedo detenerte? —me preguntó, sonreí al darme cuenta de que había entendido mis intenciones desde que le comenté del tema.
—No, pero tranquilo, no me harán daño —Carlisle dudó leves instantes, pero finalmente asintió y me abrazó.
Decidí ir en vehículo, era de día y no me arriesgaría a que me viesen correr por ahí. Me estacioné a unos metros de la cabaña que me habían señalado, me bajé del auto y caminé hasta el lugar, solo entonces vi a Raquel quien recién salía de aquel lugar. Ella me observó unos instantes, y se quedó petrificada, estoy segura de que le asustan mis ojos naranjas.
—Está dentro —dijo antes de irse casi corriendo, me adentre a la cabaña y vi una cama junto a una gran ventana dividida en seis secciones, en cada una había un tipo dibujo de un hombre que se iba transformando en lobo, el viejo Quil estaba en la cama conectado a una bolsa de suero que estaba a su lado, me observó unos instantes y me movió su mano con un gesto para que me acercara.
—Ngen-mawida —dijo con su voz quebrada, estaba más pálido de lo normal y apenas se movía.
—¿Por qué me has llamado? —pregunté, él se mantuvo en silencio un largo instante.
—Lo siento —dijo, sonreí sin gracia y me sentí estúpida por haber venido.
—¿Lo sientes? ¿No crees que si no hubieras robado a mis hijos y cortado no tendrías de qué arrepentirte? —dije, él me observó algo triste, sentí la furia dentro de mi—. Pides perdón cuando ni siquiera te arrepientes por lo que les hiciste a ellos, me pides perdón porque sabes que soy la reencarnación de uno de los espíritus ancestrales, pero la verdad es que no sientes nada más que asco y odio hacía mí.
—No... Eso no-
—¿No es verdad? Entonces dime, ¿por qué llenaste la cabeza de Billy y los otros de tanto odio? Qué necesidad había de heredar tu odio a la generación venidera, yo no puedo ni ver a Jacob ahora porque le doy asco. Yo, quien lo cuidó cuando papá estaba sufriendo por su enfermedad, cuando mamá murió, yo quien me hice cargo de las gemelas y el pequeño Jake, y hoy solo me miran asqueados... Tu estúpido odio infundado me destruyó la vida, y no te perdonaré. Quil, muérete sabiendo que el espíritu qué tanto amaste y veneraste te odia profundamente —dije entre dientes, él cerró sus ojos y vi como algunas lágrimas caían por su sien y se perdían en su cabello—. Ya es muy tarde para arrepentimientos, debiste meditar cuando estabas con tiempo para vivir, no cuando ya no tienes tiempo ni para hablar.
Retrocedí y salí de la cabaña, vi a Raquel quien me observaba, esta vez a los ojos, pero ya no importa, porque seguí caminando hasta subir al auto e irme conduciendo hasta la casa, a medida que conducía sentía que dejaba una carga atrás, qué debí haberle dicho esto cuando era humana, cuando vivía ahí y así poder liberarme antes, pero hoy estuvo bien, hoy me liberé de aquel odio infundado de generación en generación.
A la mañana siguiente llegó un mensaje a mi celular, era de Raquel y decía que el viejo Quil falleció esa noche. Ese día estuve perdida en mis pensamientos, salí a cazar y cuando terminé de comer vi aquel ciervo sin vida, un sollozo apareció en mí, pero no había lágrimas que lo acompañarán, y siento que no es por ser vampiro, más bien es porque incluso siendo humana no lloraría por él, no podría.
Hice un agujero en la tierra, no sé cuánto tiempo tarde, pero era grande, tomé al ciervo con cuidado y lo dejé en aquel lugar, lo enterré y arriba puse unas cuantas piedras y flores, sé que de la tierra venimos y a la tierra volveremos, no somos diferentes a los animales y tampoco mejores. Cerré los ojos cuando enterré mis dedos en la tierra y sentí la textura húmeda, el olor a humedad y el rocío cayendo sobre mí, es difícil dejar una espina atrás, porque siempre fue parte de ti, pero ahora experimento la libertad y a veces me da miedo, no sé lo que vendrá.
—Anneliese —oí la voz de Carlisle, no me moví, ni me estremecí cuando se agachó a mi lado y me abrazo, cuando dejó varios besos en mi cabeza y me consoló, no me estremecí, más bien me sentí en casa, él es mi hogar y así será eternamente.
—Hasta que la muerte nos separe.
—¿Qué? —preguntó al verme, levanté mi vista y vi sus hermosos ojos dorados.
—Me quiero casar contigo, quiero hacer ese pacto y estar eternamente a tu lado.
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𝐏𝐈𝐄𝐋 𝐅𝐑𝐈́𝐀 - ᴘᴀʀᴛᴇ ɪɪ
Fanfiction𝐏𝐈𝐄𝐋 𝐅𝐑𝐈́𝐀━━ ❝Hasta que la muerte nos separe❞ &;;'La muerte iba a ser su destino, pero ella no entendió que la prediccion no se refería a morir y desaparecer de este mundo. No. La prediccion se refería a que ella moriría humanamente, y su...
