Yo soy Mihrimah Sultan, hija del sultan Soliman el magnifico y la haseki Hürrem sultan, viví más que mis padres y que todos mis hermanos.
Vi las desgracias del palacio de topkapi como todo lo que puede dar ser sultana de nacimiento, pero ni así fui...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
La noticia de que sería la segunda al mando una vez la campaña iniciase fue odiada por muchas personas, tenemos que mi madre intento discutir conmigo y decir que esa era la tarea que le tocaba por ser la esposa legal, pero mi padre había dejado instrucciones de que no podía acercarse a ninguno de mis hermanos o a mi sola, debía estar acompañada de la madre sultana.
La valide también estaba sumamente molesta, ya que creía que fue una jugarreta de mi madre y que por ningún motivo una sultana debía quedar a cargo del estado cuando estaban los demás príncipes.
Obviamente ahora la valide se hacía cargo de cuidar me y no deja pasar ningún momento para soltar comentarios llenos de veneno, aunque en este tiempo he notado que su salud esta decayendo, no se lo he dicho a nadie, pero sé que dentro de muy poco tiempo morirá.
Otra cosa con la que no contaba fueron las reacciones de mis hermanos, Mustafá se puso muy feliz con el hecho de quedar a cargo y tener mi ayuda, Bayaseto también estaba feliz pues decía que era justo después de todo mi trabajo, Selim se molestó por un tiempo, pero también acepto que era mejor que estuviéremos Mustafá y yo a cargo.
Pero Mehmet se molestó más de lo que esperaba, cuando lo confronte él me dijo que ese era su lugar y que nadie más que él se estaba esforzando para ser el hijo perfecto y que lo único que yo tenía era el amor de nuestro padre, le recordé que yo tome las mismas clases que él, pero parecía seguir encaprichado con que él debía ser el segundo al mando.
Por estas discusiones, Mehmet hablo con padre y le pidió regresar al lado de nuestra madre, diciendo que quería cuidarla y que no se sentía muy cómodo con la valide, mi padre no vio nada de raro en eso y le permitió ir con ella.
En cuanto se corrió la noticia por el harem, muchas de las chicas estaban encantadas por que durante todo este tiempo les he enviado regalos y ahora que vieron que poseo el poder para mandar a alguna con mi padre, no escatiman en halagos a mi persona.
-sultana, el sultán ha pedido su presencia esta noche para comer- frente a mí el gran visir se reverenciaba y me llevaba con mi padre, podía ver su expresión de disgusto y no podía importarme menos.
Cuando por fin esuve ante la presencia de mi padre, no me reverencie como siempre, mantuve mi exprecion seria y le retuve la mirada.
El fue el primero en caminar hasta la mesa y ordenarme que me sentara, con un poco de resistencia lo hice y el se sento frente a mi pero ahora sin devolver me la mirada.
-¿en que puedo ayudarle, mi señor?- arrugo el seño ante lo ultimo de mi frase pero no dijo nada
-ya debes haber escuchado de tu lugar una vez yo parta en la campaña-
-asi es, déjeme decirle que cuidare lo cuidare muy bien en su ausencia-
-no es eso lo que me preocupa, se que eres muy capaz de...-
-no creía eso la ultima vez que hablamos- nuevamente, un comentario mio lo puso incomodo
-mirihima, entiende que entonces yo estaba realmente estresado por la junta de los pashas-
-y eso no es culpa mia, pero pague los platos rotos-
-y por eso ahora te he dado el lugar que querias-
-el punto padre, es que yo no tenia que pedírtelo, soy tu hija, no cualquier criada del harem-
Como poseído por una fuerza, se levanta de la mesa y me toma del brazo para también pararme
-te he dado todo lo que has pedido ¿QUE MAS QUIERES?-
- QUE ME VEAS IGUAL QUE A MIS HERMANOS-
Arrebate mi brazo de su agarre y di un paso atrás, pero sin mostrar debilidad.
-trabaje duro y estudie tanto como se me permitio, te pretegi tanto a ti como a este imperio, pero aun asi nadie me toma enserio, me ven como un chiste y solo una cara bonita-
Sin esperar que el me respondiera camine hacia las puertas otra vez y toque, esperando que me abrieran, justo cuando lo hacían el volvió a hablar
-jamas quise eso Mirihima, me encargare de harreglar todo-
completamente lo ignore y solamente me fui
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Decidi ir a hablar con mi abuela, como si no acabara de discutir nuevamente con el sultán aunque antes de entrar le hable a Zaniah
-que le llegue el mensaje a la sultana mahidevran, hoy debe ir a los aposentos del sultan-
Entre como si nada y me sente a su lado, a comer algunos bocadillos
-mirihima. Estaba por mandarte a llamar, están por traernos un nuevo lote de telas de Egipto-
-gracias valide...sabe como esta mi madre?-
Se extendió un silencio que pude reconocer como incomodo y nadie estaba discpuesto a decir algo
-esta bien, ¿verdad?-
-claro que si querida, solo esta un poco ocupada con tu hermano Mehmet-
Hizo como si nada y en cuanto llegaron todas las telas preciosas me dio algunas, trajo mas joyas y me hablo como si no hubiera estado molesta conmigo desde mi nombramiento.
No dije nada y seguí sus intenciones haciendo nuevamente un papel de inocente
Cuando acabamos después de que mande a hacerme nuevos diseños de vestidos, camine directamente a mis aposentos, no había vuelto a ver a Zaniah y tenia la esperanza de que estuviera esperándome en mi destino.
En cuanto serraron las puertas de mis aposentos la pude ver haciendo un pequeño recorrido que se detuvo ante mi presencia.
-¿Qué ha pasado?-
-le traigo un mensaje de la sultana mahidevran-
-dímelo rápido-
-se ha estado corriendo el rumor en el harem de que anoche un hombre fue a los aposentos de la sultana Hürrem y que...no salió hasta hoy muy temprano, al parecer fue una de sus protegidas quien lo vio-
¿mi madre tiene un amante?
Es imposible, ningún hombre es permitido siquiera en los alrededores del harem, debe ser completamente un rumor...