Yo soy Mihrimah Sultan, hija del sultan Soliman el magnifico y la haseki Hürrem sultan, viví más que mis padres y que todos mis hermanos.
Vi las desgracias del palacio de topkapi como todo lo que puede dar ser sultana de nacimiento, pero ni así fui...
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Había mandado una carta de inmediato, quería que Nicolo me encontrara en el palacio de caza, que fuéramos por esos breves momentos solo él y yo. Me ocupe toda la noche del papeleo necesario y encargue el cuidado de mi hermano a la sultana Hatice, que poco a poco salía de su caparazón de oscuridad.
Me enorgullecía de ella, era de esas mujeres que pudieron seguir a su corazón, aunque este se equivocó escogiendo a Ibrahim; no habíamos hablado de la infidelidad de Ibrahim y al parecer tampoco lo había hecho con la sultana Mahidevran, lo que aumentaba mi preocupación, pero con tantas cosas entre mis manos, tenía que dejar de lado mis preocupaciones.
-No tardas mucho ¿verdad? - la sultana Mahidevran había salido temprano a despedirme, su vestido era sencillo, pero realzaba ese pequeño vientre que se le veía, era simplemente adorable
-tranquila- tome sus manos para apretarlas, tratando de darle seguridad. –volveré en siete días-
Los días de descanso que me merezco luego de estar lidiando con los pequeños problemas diarios, solo tenía dieciséis, pero sentía que envejecería prematuramente con todo este estrés (debe ser el karma por siempre burlarme de las canas de Evan)
Ni siquiera pude hablar o despedirme de Mustafá, que seguía con su Harem, ni me preocupo ya por eso, lo que el haga es su problema y si en algún momento compartimos algo, fue hace mucho tiempo.
El viaje es tranquilo, no he traído a más de diez chicas conmigo, más otros diez guardias y mi infalible Irfan Aga; termine dejando a Dafne y beyaz kış con mi hermano y primos.
Para el anochecer llegamos y me preparan de inmediato mis aposentos para descansar, esa noche no me preocupo por mas deberes del estado, por disputas entre concubinas o mis hermanos; no preocuparme si mi madre está tramando o la campaña podría salir más. Hoy solo soy yo.
Descanso dos días mas, simplemente leyendo o tendida mientras tomo el sol en el jardín, degustando los manjares que preparan para mi o escuchando las bellas melodías que tocan. Siento que desde que regrese, este es de mis momentos mas relajantes.
Hasta que me llega un pequeño pájaro mensajero, es amarillo y solo lleva una pequeña nota en su pata.
"encontrémonos en el lago mañana al amanecer. NICO"
Y mi corazón se llenó de regocijante anhelo, vería de nuevo a mi amado. Aquella noche pedí que me prepararan los mejores bocadillos y el vino mas exquisito que teníamos, deje la orden de que ensillaran mi caballo antes del amanecer, partiría de paseo todo el día.
-sultana, ¿está segura de que quiere ir sola? - mi siempre honesto Irfan Aga me cuestiono antes de dormir –me preocupa su seguridad-
Le di una sonrisa amable, amaba que las personas a mi alrededor se preocuparan de mí, tal vez estaba haciendo las cosas bien con ellos –tranquilo Irfan Aga, será solo un paso a caballo-
Descanse poco, la emoción invadía mi cuerpo y cuando llego la hora, estaba lista para partir. Deje el palacio de caza, mientras cabalgaba al lago, a reunirme con mi amado Nico.
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Estábamos tomados de la mano recostados sobre aquella manta mientras escuchábamos los sonidos de la naturaleza, desde nuestra última salida, sentía que no podía ser mejor mi relación con Nico
-espero que estos momentos no acaben, podríamos salir la próxima vez al muell...-
-hablare con mi padre, le pediré casarnos-
Nico de inmediato se sentó y su expresión era ilegible
-según lo recuerdo, partió junto al sultán en campaña-
-Nico...mi madre me quiere casar y he mandado una carta para que interceda, al ser su hija, tengo más posibilidades que cualquier otra chica en este imperio-
Una de sus manos se dirigió a mi cara y busco el encuentro de nuestras miradas
-Lily...sabes que jamás he cuestionado...pero, de quien eres hija? -
-hoy no, Nico- repetí esa frase, una vez mas
Yo sabía que Nicolo se estaba cansando de aquellas respuestas, durante todos nuestros encuentros, el trata de saber siempre más de mi
Y yo se lo niego, como podría decirle que soy hija del sultán, él podría morir si es castigado e incluso cosas peores podrían pasarme a mí, pero cuando el constante cosquilleo hace estragos en mi cuerpo y mi corazón se acelera al solo pensarlo; supe tomar esta decisión, no me importaba dejar atrás todos mis planes
Aunque esto no es correcto, eso no importa. El amor es el amor y yo nunca me privaría de eso
-lo siento- deslice mis manos por su nuca, aunque él se apartó levemente, haciéndome sentir triste de que me privara su contacto-: sé que es desagradable para ti que te oculte cosas, incluso no debería amarte como lo hago...solo quiero...-
No termine, pues coloco sus manos en mis mejillas haciendo que lo viera
-dime que mis oídos me engañan- pidió con voz entrecortada sin que se rompiera el contacto de nuestros ojos –déjame escucharte decirlo una vez más mi amada flor-
-te amo tanto que temo el castigo que allah nos dará-
-no importa- me beso brevemente
Miraba directamente a sus ojos, tenía esta expresión ilegible, y me privo nuevamente de su contacto
-Lily...estar junto a ti es maravilloso y puedo decir que tienes un lugar especial en mi corazón...así que quiero que me perdones-
Y dicen que jamás debes retar al destino pues este te escupirá de la peor maneta directo en la cara
Nico se levantó del césped con un movimiento fluido jalando mi bolso con el
-Nicolo que haces? - estaba desconcertada, no entendía lo que pasaba a mi alrededor
Nico dio un grito de alarma y en menos de un segundo estuve sujeta por hombres encapuchados que me cargaron y llevaron
-NO, SUELTENME...NICO ¡-
Observo mientras daba golpes a todos los hombres que se acercaban a ella, mientras Nico no hacía nada y le entregaban una bolsa, ella lo sabía, había oro en ella
-PERDON MIRIHIMA-
Lo sabía...la vendió, la traiciono y fue lo último que pensó antes de quedar inconsciente.