*CAPITULO 12*

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Caminaba nerviosa entre las paredes de sus aposentos, no sabía cómo podía arreglar todo esto, aquel hombre había sido tan estúpido como para dejarse ver por una estúpida criada, a la cual no había encontrado, estaba segura de que la estaban protegiendo y desde su castigo en los calabozos, le habían quitado mucho de su poder.

-sultana, aquí está su desayuno-

Una de las chicas a mi servicio entra por la puerta y me deja una bandeja con platos a mi gusto, pero antes de que se vaya la detengo

-ya han encontrado a quien inicio el rumor? -

-me temo que no mi señora-

Y solo eso me molesta, debe estar siendo protegida por ese alacrán o incluso por la valide, todo con tal de verme destruida

Aunque me he enfrascado en negar todos los rumores y castigar a cualquier criada que escucho mencionarlo en el harem, estas siguen comentándolo a mis espaldas

El día de ayer le había tocado escuchar todos los reproches y quejas de la valide hacia ella, realmente no recuerda mucho de lo que le grito de vuelta, estaba realmente furiosa y podía seguir discutiendo con ella, pero de repente se desvaneció

Y nuevamente le toco escuchar los reclamos de suleiman por provocar a su madre, ¿Es qué él se había olvidado de todo el amor que se tenían? Ni siquiera era su culpa que la valide le reprochara tanto

No soportaba todos estos cambios a su alrededor, de la noche a la mañana suleiman la dejaba de lado por ese alacrán y después la castigaban a los calabozos

Apenas salía sus hijos ya no eran iguales, su hija, aquella que siempre la apoyo e hizo todo por ella, ya no obedecía ninguna de sus órdenes; su pequeño rayo de luz y esperanza, Mehmet se volvió más frio y calculador, ya no le dedicaba aquellas sonrisas conciliadoras y ahora la miraba como si todo fuera su culpa, pero permaneció a su lado aun cuando sus hermanos se fueron, apenas había visto a Selim pero este la ignoraba completamente y cuando quiso hablar con él para que convenciera a suleiman de que la perdonara, este se dio la vuelta y la ignoro; Bayaseto seguía el camino de su hermana y no respondía de buena manera a sus órdenes y con el menor de todos, Cihangir no podía ni contar, el niño ni la extrañaba pues estaba más que acostumbrado a sus hermanos.

Sentía que se movía entre la oscuridad y todos sus enemigos se alzaban para destruirla, estaba segura que había escuchado sus risas en medio de la noche y sus ojos no paraban de buscar donde se escondían, pero no podía verlos y se ahogaba entre las paredes de sus aposentos, ya no tenía permitido salir de ellos, pues este era su castigo.

Y con la prontitud que ella no esperaba, aun sin probar nada de las bandejas de comida que le traían, llego nuevamente la oscuridad, la temperatura descendía, los escalofríos calaban hasta lo profundo de sus huesos y sus dientes castañeaban

LE SANG DU POUVOIRHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora