Yo soy Mihrimah Sultan, hija del sultan Soliman el magnifico y la haseki Hürrem sultan, viví más que mis padres y que todos mis hermanos.
Vi las desgracias del palacio de topkapi como todo lo que puede dar ser sultana de nacimiento, pero ni así fui...
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No lo podía creer
NO LO PODIA CREER
Sus ojos veían la prueba pero su mente se negaba a aceptar los resultados
Aquel collar podía ser la muestra de que su madre le había mentido durante su primera vida, que su madre había sido mas astuta de lo que ella pensó
Era la prueba de que...
de que su madre le era infiel al sultán con su Gran visir
Ahora caían en su lugar muchas actitudes
Tenia los hechos pero igualmente se negaba a aceptar las pruebas, como era posible que su madre en su primera vida hubiera orquestado todo para la muerte de Ibrahim (aunque el ayudo mucho con sus actitudes)
Tal vez por que el visir se estaba revelando a mi madre, siempre me dijo que esa guerrilla interna en el palacio era por una posición de confianza junto al sultán y que muchas veces el le lavaba la cabeza a mi padre No lo podía creer
Su madre llevaba aquel collar que el Gran visir había recogido en el mercado y que según era para su tía la sultana Hatice
Ella estaba segura de que era el mismo collar, pero su subconsciente se negaba a aceptarlo
Pero no lo veía tan lógico ahora...y el gran visir tuvo una amante, una criada que mi tia torturo hasta la muerte o algo asi; a menos que fuera el chivo expiatorio
-es hermoso verdad?, podrías tener algún collar mas hermoso pero te negaste a aceptar mis pedidos de joyas-
Contuvo las ganas de revirar los ojos, su madre no desaprovechaba momento para regañarla por aquello
-madre no vamos a hablar eso en medio harem, quiero la paz-
Tanto ella como yo, decidimos quedarnos simplemente calladas, me senté a su lado y cuando trajeron las frutas, comimos juntas, no intentamos hablar ni nada, solo nos quedamos juntas
Sentía que mientras pensaba y trataba de encontrarle sentido a muchas cosas que pasaron en su primera vida, mas dolor de cabeza le daba
-mirihima, he estado pensando...tal vez ya es momento de que te busquemos un buen marido-
Mientras masajeaba mis cienes por el dolor, mi madre solto aquella frase como si no fuera nada
-no madre, no quiero casarme-
Ni siquiera me moleste en justificar mi negativa, ya sabia que iba a ser un problema, lo dijese como sea
Sabiamente tanto ella como su madre se mantuvieron calladas, mando a traer uno de los libros del harem en los que tenia que trabajar para traslados y para enviar a algunas chicas con otros pashas