Yo soy Mihrimah Sultan, hija del sultan Soliman el magnifico y la haseki Hürrem sultan, viví más que mis padres y que todos mis hermanos.
Vi las desgracias del palacio de topkapi como todo lo que puede dar ser sultana de nacimiento, pero ni así fui...
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Las cariyes, hatuns, Kalfas y los agás que se encontraban en esa habitación no podían dar pie a lo que escuchaban, claro que sabían que la Sultana Hürrem era despiadada y protegía que nadie más usurpara su lugar a un lado del sultán, pero esto era inaceptable.
Feray era una muchacha sencilla, sin muchas aspiraciones de poder y con un gran sentido de lealtad
Ahora observando a aquella muchacha que se retorcía entre el agarre de los guardias y lloraba como si la vida se le fuera en eso realmente podían decir que le creían
La Sultana era sanguinaria y no dudaría en matar
-como nombras tan a la ligera a mi madre! -
El Şehzade Mehmet que había permanecido escondido levantó la voz en el momento menos oportuno
-solo eres una asesina que será castigado por ello-
Tomo firmemente la cara de Lessia y la obligó a mirarlo a los ojos, el príncipe necesitaba saber si era real lo que decía de su madre
-serás ejecutada mañana al amanecer después de que te hayan dado 50 azotes frente a todo el harem-
La Sultana Mirihima se mantuvo al margen, ella ya tenía grandes problemas con su hermano mayor, pero realmente él no podía venir y querer dar órdenes así sin más.
-y ¿quién ha dicho que tú puedes dar esas órdenes aquí? -
Soltando a la chica, Mehmet dirijo a su única hermana la mirada más hostil que pudo hacer
-soy un príncipe, mis órdenes deben hacerse-
-y yo soy la encargada de este harem- dio la orden directa a los guardias con Lessia -llévenla a los calabozos como dije, iré a hablar con ella al anochecer-
Los Guardia estaban indecisos, las órdenes que tenían chocaban, pero eran guardias del harem y debían hacer caso a su Sultana antes que a un príncipe
-si Sultana- se llevaron a la chica y ahora las personas que quedaron en la habitación podían sentir el incremento de la tensión entre los hijos del sultán
-hermano, creo que es hora de que hablemos-
La Sultana Camino a otros aposentos desocupados, sabiendo que en los suyos estaban tal vez sus hermanos pequeños y espero que Mehmet la siguiera
Apenas cerrar las puertas su hermano la confrontó
- ¿Qué son estos desplantes Mirihima? ...soy tu hermano mayor y me debes respeto-
Por la mente de la Sultana sólo pasaba "Es que aquí todos exigen respeto, ¿pero no saben darlo?"
Mientras la sultana se perdía en sus recuerdos comparando a Mehmet y a Evan, el príncipe seguía despotricando contra el comportamiento de su hermana.