Yo soy Mihrimah Sultan, hija del sultan Soliman el magnifico y la haseki Hürrem sultan, viví más que mis padres y que todos mis hermanos.
Vi las desgracias del palacio de topkapi como todo lo que puede dar ser sultana de nacimiento, pero ni así fui...
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Aquellas pequeñas reuniones habían empezado como nada, pequeñas platicas, comidas discretas y miradas coquetas, ella era una sierva de su madre
Pero antes que eso, fue una mujer de su harem, aunque nunca la toco...desde lejos la admiro
Naunet, aquella chica egipcia era sin dudas deslumbrante, sus ojos parecían brillar cual estrella, el modo tan sensual al bailar o su cálida sonrisa era mas de lo que el podía soportar
Y esporádicamente se encontró besándola escondidos en los pasillos del castillo, la buscaba con la mirada si se encontraban en la misma habitación
Su solo tacto era capaz de encender un fuego abrazador, explosiones en su estomago de sensaciones
-es tan pesado esto-
Sentía adoloridos los hombros y Naunet le daba un masaje para ayudarlo, habían tenido una candente sesión de besos pero ahora solo quería su compañía, dejarse embriagar por su a aroma a tulipanes que lo cautivaba al respirarlo
-Delega mas cosas a la sultana Mirihima, ella esta ahí para ayudarte-
Arrugo el entrecejo ante aquel comentario, sin duda Mirihima tenía mucho en su plato por si sola y aun si se tomaba momentos para ayudarlo con su papeleo, con la disputas menores y el manejo de las provincias
-ella tiene otros deberes-
Como también cuidar a su madre, apoyar a la sultana Hatice tras la muerte de la valide y además mantener en orden el harem
-solo pienso, ella es una princesa, su mayor deber es contigo-
-no hablemos de eso Naunet- la tomo del brazo para sentarla sobre sus piernas -mejor distráeme como tu sabes hacerlo-
Juguetonamente dejo un beso en la comisura de mis labios y se levanto por unas copas de vino
-entonces me tiene a su merced mi príncipe-
Regreso a su posición anterior mientras me daba la copa
Bebió de ella mientras sentía un sabor cobrizo, uno al que estaba acostumbrado pues era de las copas especiales que ella le servía
Debía seguir trabajando en encontrar a los culpables, pero no podía dejar de recurrir a ella
Como si de un embrujo se tratara
Que lo perdone su familia, pero ahora solo quería un poco de paz
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