CAPÍTULO V. Lugar seguro.

1.6K 176 93
                                        

Harry:
Un lugar seguro es aquel donde las personas pierden los temores y las preocupaciones, Louis. Es ese espacio donde puedes permitirte ser tú mismo sin el pánico de que todo se desvanezca de alguna manera. Un lugar seguro es felicidad.

Después de mandarle un pequeño mensaje a Harry donde le cuestionaba lo que era un lugar seguro, la respuesta que recibió tan solo le confundió más. Louis no tenía un espacio físico en el que sentirse a salvo. La música no se podía tocar. Y si debía rebuscar en su mente donde fue que se sintió seguro alguna vez, fue a su lado, junto a Harry.

—Harry, creo que no me siento a salvo en ningún lado... —confesó en la tranquilidad del salón.

—Eso es imposible —El escritor estaba muy cerca de Louis, ambos sentados de piernas cruzadas sobre el sofá. Sus rodillas se tocaban y de vez en cuando sentía como sus dedos descalzos jugaban a rozarse de forma disimulada—. Todos tenemos un lugar. Haz memoria.

—¿Debe ser siempre algo físico? ¿Debe ser algo que se pueda ver o tocar? —La forma en la que su corazón latía, afectaba en su voz, sentía que Harry tenía un poder muy grande en su cuerpo, en su alma.

—No, supongo que no.

—Entonces es la música.

Harry sonrió amplio, parecía satisfecho con la elección de Louis. Los hoyuelos de sus mejillas eran como una droga que afectaba sobre la cordura del pintor, la gran tentación de estirar sus manos para posar sus dedos sobre aquellas suaves marcas, eran casi imparables. Pero siempre lograba contenerse.

—¿Sabes porque te pedí que dibujases tu canción favorita? —cuestionó Harry, viendo como Louis negaba lentamente—. No he podido evitar el fijarme como siempre vistes con camisetas de Queen. Tampoco pude evitar el darme cuenta de cómo te brillaron los ojos cuando te obsequié el vinilo de la película...

Louis prestaba atención a sus palabras pero, ¿acaso Harry no era consciente de lo que provocaban esas confesiones en él? Necesitó disimular, arrugando los pequeños dedos de sus pies para no demostrar cuan agitado estaba su corazón. Harry se había estado fijando en Louis, había descubierto sus gustos e ilusiones.

—La música te hace feliz, Louis —finalizó de hablar, llegando por sí mismo a una conclusión que Louis nunca se detuvo a pensar demasiado.

—No siempre podré recurrir a ella —declaró aquello que de vez en cuando le atemorizaba, aquello que tampoco tuvo de pequeño —. Mi lugar seguro no es estable, Harry.

El escritor se acomodó de mejor manera sobre el sofá, consiguiendo que perdiesen el contacto repentinamente. El frio que Louis sintió, le hizo temblar, sacando un ligero puchero que pareció ser visto por Harry.

—Acomódate a mi lado — palmeó su costado con una amable suavidad, invitándole a hacer lo dicho.

Louis pareció inseguro de posar su cuerpo de la manera en la que lo deseaba, sin embargo, cuando su hombro impactó de forma tenue en el brazo contario, todo pareció estar correcto. Alzó sus azules ojos en busca de Harry, sintiendo como su respiración se detuvo cuando se encontró con su sonrisa demasiado cerca de su rostro.

—Demasiado... ¿Demasiado cerca? —Louis estaba muy nervioso, la manera en la que jugaba con sus dedos, dejaba ver aquello para el adulto.

—Tu cercanía no me molesta, nunca —La forma en la que susurró aquello, se sintió demasiado íntimo.

Louis asintió despacio, absteniéndose de suspirar de forma temblorosa junto a la desnuda piel de su fuerte brazo tatuado. Harry estaba caliente a pesar de la frescura que les envolvía en el salón, esperaba que no notase como todos sus finos bellos se erizaron con fuerza.

HISTORIA DE VERANODonde viven las historias. Descúbrelo ahora