Louis:
Niall, necesito que me hagas un favor enorme. Si mi madre te escribe para hacerte un interrogatorio, dile que estoy contigo y que vamos a dormir juntos.
Louis se acurrucó contra el pecho de Harry, disfrutando de sus mimos mientras esperaba una respuesta de su amigo.
Niall:
Todo controlado, me escribió hace unos minutos. Le dije que te has quedado dormido en el sofá. También le he dicho a Liam que no la cague, que siempre se le escapa algo.
Sonrió después de leer la respuesta, sabiendo que Liam no sabía disimular. Quiso dejar el teléfono a un lado, pero recibió un mensaje más.
Niall:
Por cierto, las cochinadas con protección. No te olvides.
—Pensaba que querías pasar la noche conmigo, no con el teléfono —El reproche de Harry le hizo alzar su mirada hasta los verdes ojos de la persona que le gustaba.
—Quiero pasar la noche contigo —afirmó.
Sobre su cuerpo estaban las mismas prendas de ropa que el pianista le dejó aquella noche de borrachera, la camiseta cubría su cuerpo hasta un poco por debajo de sus caderas, y los pantalones de chándal tenían un cordón que le permitía ajustarlo a sus caderas para que no le cayese.
—¿Eso quieres? —fingió no creerle, buscando que las mejillas de Louis se enrojeciesen.
—Eso quiero...
El corazón se le atascó en la garganta cuando Harry manejó su cuerpo para que quedase sentado sobre sus piernas. Se retorció algo nervioso, presionando, con inseguridad, sus rodillas en las caderas del hombre.
Pocas veces le habían puesto en aquella posición, las dos veces que ocurrió, fue para besarle con fuerza. Buscaban sexo con Louis y, supuestamente él también lo quería, pero se acobardaba, consiguiendo que le llamasen frígido para después dejarle tirado. No quería que eso sucediese ahora.
—Necesito que me digas todo lo que piensas cuando hago estas cosas, Louis —Harry notó como el muchacho le miró desconcertado, su cuerpo totalmente rígido.
—Yo... —llevó sus dedos hasta su regazo, pellizcando la piel de sus nudillos—. No quiero que pienses que soy un frígido por no querer hacer nada aún. Me gustas mucho, Harry. Pero yo nunca...
Harry infló su pecho de felicidad en el instante que escuchó la dulce afirmación de los sentimientos de Louis hacia él. Subió su mano hasta la mejilla del muchacho, acunando su rostro con sentimiento.
—Escúchame, Louis —habló en un tono de voz pacifico, calmado—. No es el sexo lo que busco contigo, y quiero que sepas que tampoco es algo necesario para que yo quiera estar contigo. Nunca pensaría que eres un frígido por querer esperar la persona y el momento idóneo.
—Lo siento —musitó.
—Vamos... —bajó sus manos a las caderas de Louis, fingiendo un puchero como los que el pintor le regalaba cuando quería conseguir algo—. Pensaba que ya habíamos dejado claro este tema. Todo será cuando tú quieras.
—¿Te conformas con besos?
—Solo si son los tuyos.
Besó la sonrisa de Louis, convirtiendo su felicidad en algo más apasionado cuando juntaron sus labios. El universitario se sintió un poco más confiado después de escuchar la charlita de Harry, sentándose mejor sobre sus piernas y haciendo que el pianista tuviese que alzar su cabeza por la diferencia de altura.
Debajo de sus dedos podía sentir la afilada mandíbula de Harry moviéndose al compás del beso, su respiración era calmada. Con eso le confirmó sus palabras. No llevaba las manos a zonas más privadas de su cuerpo, las mantenía en sus caderas, de vez en cuando, clavando un poco los dedos. Sin embargo, sabia separar la línea imaginaria de un beso tranquilo, a un beso animal.
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HISTORIA DE VERANO
FanfictionLouis Tomlinson terminó su primer año en la universidad de Londres, sintiéndose lleno de ilusión al saber que podría volver al pequeño pueblo costero donde su familia residía. Incluso podía imaginarse los gritos que daría su hermana menor cuando se...
