"There's a starman waiting in the sky. He'd like to come and meet us. But he thinks he'd blow our minds. There's a starman waiting in the sky. He's told us not to blow it. 'Cause he knows it's all worthwhile..."
La famosa canción de David Bowie sonaba a través de los auriculares de Louis mientras esperaba a Harry. Habían quedado para ir a la playa tras descubrir que esa tarde no había gente en la zona donde la villa del pianista se situaba.
Louis tenía la toalla colgada en su cuello, sin tener permitido llevar nada más, pues Harry le indicó que llevaría la merienda para ambos. No debería considerarlo como una cita, pero si, lo estaba haciendo. Era la primea vez que estarían solos en un sitio público y el joven sentía su corazón bombear con mucha fuerza. Estaba emocionado.
—Perdón por hacerte esperar, Topanga quería venir —giró su cuerpo en dirección a la voz, sin ver a la perrita por ningún lado—. Le he dicho que esta tarde la tenía reservada.
—Muy considerado por tu parte, gracias.
Comenzaron su camino a la playa sin obtener ni una sola respuesta de lo que Harry había llevado para merendar. Le preguntó un par de veces para hacerse una idea, pero el pianista tan solo sonrió, indicándole que tuviese paciencia.
Louis no era una persona que soportase tener incertidumbre pero, de todas formas, silenció sus dudas y se sentó en la toalla de playa junto a Harry. Meredith le compró una de esas mantas que parecen mándalas para poner sobre la arena, necesitó llevarla, así se aseguraba de estar cerca de Harry.
—Está bien, te diré las cosas que he traído —Louis pensó que Harry sacaría la comida, pero se arrebató la camiseta de su cuerpo antes que nada, haciéndole clavar su mirada en su torso desnudo—. Fresas, galletitas de chocolate y mi fruta favorita: frambuesas.
Al escuchar la última palabra, Louis frunció un poco sus labios en disgusto. Nunca había probado esa fruta, pero le parecía una comida horrible que seguramente sabría también horrible.
—Me encanta todo, aunque las frambuesas son todas para ti —dijo, admitiendo indirectamente que no pensaba comerlas a pesar de que Harry las hubiese llevado.
—Claro que vas a comer frambuesas, son deliciosas.
—Claro que no.
Negó divertido, quitándose la camiseta de igual manera que Harry. En el momento que sus ojos volvieron posarse sobe el escritor, este repasaba su piel, sin ningún tipo de vergüenza. Louis se sonrojó, carraspeando para tener la mirada de Harry en su rostro.
—Mis galletas no son caseras, pero también te gustarán —Harry pareció volver a la realidad, cruzándose de piernas en dirección de Louis.
—Cualquier tipo de galleta me gusta, menos las que son de frambuesa —fingió el sonido de una arcada.
El pianista llevó sus manos a las rodillas de Louis para sentarle más cerca. Habían quedado en una posición que hizo temblar al más joven a pesar del calor. Harry se abrió de piernas para que Louis pudiese poner las suyas por encima, pudiendo rodearle si se le antojaba y así quedar a pocos centímetros de su fuerte cuerpo.
Le gustaba mucho como habían evolucionado las cosas, pues Harry buscaba su cercanía en vez de permitir que solo fuese el universitario quien cerrase la proximidad. Todavía se debatía el detalle de la edad, pero por mucho que se dijese a si mismo que era algo atípico y cuestionable, no podía controlarlo.
Harry le gustaba. Hasta sus amigos se dieron cuenta, era tonto seguir ocultándolo para sí mismo.
Mientras comía las fresas con Harry, jugaban a pescar la fruta. Louis alzó su brazo para que la boca del pianista no alcanzase la fresa, pero este puso sus manos sobre la cintura del más joven y le hizo cosquillas para ganar.
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HISTORIA DE VERANO
FanfictionLouis Tomlinson terminó su primer año en la universidad de Londres, sintiéndose lleno de ilusión al saber que podría volver al pequeño pueblo costero donde su familia residía. Incluso podía imaginarse los gritos que daría su hermana menor cuando se...
