Capítulo 8

3K 448 149
                                        

—¿Por qué tengo que hacer esto?

Preguntó Seungmin soltando un suspiro lleno de cansancio.

Sus brazos y piernas ya no daban para más. Había pasado más de media hora caminando de aquí para allá por culpa de Han mientras cargaba con más de cuatro bolsas llenas de ropa.

El partido era el sábado y estaban a viernes. Mientras que Chan y Han entrenaban sin descanso, el número dos hacía tiempo en su agenda para salir con él a pesar de no ser realmente cercanos. Por eso se encontraban paseando por el centro comercial mientras compraban todo lo que la tarjeta de crédito de su novio pudiese soportar.

—Porque siempre usas la misma ropa, Minnie... —respondió Jisung sin mirarlo, más interesado en la vitrina—. Oh, mira, ¡Rebajas de verano! Entremos.

Seungmin solo pudo soltar un largo suspiro.

Sí, puede ser que Han tenía razón respecto a su ropa... Casi siempre usaba la misma por el simple hecho de que le causaba muchísima comodidad la misma camiseta negra con los pantalones deportivos. ¿Y qué? Nadie podía juzgarlo, era su forma de ser después de todo.

«¿Qué crees que dirá la gente si siempre te ve con la misma ropa?»

Un escalofrío recorrió su columna vertebral al recordar lo que pasó hace dos años.

Negó y entró con Han al local. Era extenso y sus paredes estaban pintadas de un tono blanco, demasiado iluminadas por las luces leds puestas, estratégicamente, encima de cada perchero. Jisung, en menos de diez segundos, se perdió por el local. Seungmin, por otro lado, soltó el tercer suspiro de la hora y caminó por la tienda, no sin antes dejarle las bolsas a una vendedora.

Terminó enfrente de un perchero lleno de camisetas con talles más grandes que él. No era fanático de remarcar ciertas partes de su cuerpo y si se compraba algo de ahí, Han saldría más que satisfecho.

Comenzó a buscar entre todas e hizo una mueca al no ver ninguna que le llamase realmente la atención. Siguió caminando por el local, intentando encontrar algo que realmente le llamara la atención como para comprarlo.

«¿Por qué siento que esta camiseta le encantaría a Chan?» Se preguntó a sí mismo mientras miraba la prenda de ropa que tenía en sus manos. Era una camiseta negra sin mangas y con una pequeña decoración científica en la parte izquierda. Sonrió inconscientemente mientras la dejaba en su lugar.

Cuando volvió a parpadear se dio cuenta de lo que había pensado.

¿¡Qué hacía pensando en eso!? ¿Pensando en Chan? Sintió una gran vergüenza invadirlo, así que simplemente dejó la nueva prenda de ropa que había tomado y corrió hacia otra sección.

¿Qué estaba pasando con él?

¿Por qué el mariscal de campo se había vuelto tan... persistente en su vida?

—Uh... ¿Minnie? —Cuando el chico escuchó la voz, abrió los ojos y lo miró. Han tenía una mirada confundida e incrédula—. No sabía que tenías gustos tan... peculiares.

¿Gustos peculiares? Frunció su ceño. ¿De qué estaba hablando?

Miró confundido a su amigo y solo un gesto con su mentón fue suficiente para seguirlo con la mirada. Alzó la vista a su lado y leyó el cartel brillante.

«Lencería»

Sus mejillas ardieron.

—Te juro que no es lo que parece-

Han negó.

—No, tranquilo. No hace falta que lo expliques, te entiendo: todos tenemos gustos diferentes.

Han no lo dejó ni hablar, simplemente se dio vuelta y comenzó a caminar lejos de él, listo para ir a otra sección.

—¡Sí necesito explicarlo! —exclamó siguiéndolo.

—No, no te preocupes. Lo digo en serio —Jisung se detuvo frente a una sección de pantalones—. ¡No le diré a nadie ni te juzgaré, hermano!

Seungmin soltó un suspiro y negó; era inútil, Han no le dejaría explicarlo.

Miró atentamente como tomaba un pantalón y lo miraba de arriba para abajo.

Hasta que un pensamiento pasó por su mente.

¿Qué hacía Han en esa sección?

—Al final, ¿qué te compraste?

Preguntó el castaño mientras se subían al auto, que no era de ellos, sino de Minho pero Han se lo había pedido y ¿Cómo iba a negarse a una carita tan linda como la de su novio?

—Dos pantalones y tres camisetas. ¿Feliz? —Jisung sonrió y asintió mientras prendía el auto—. ¿Y tú?

—Dos camisas y tres pantalones. Iba a comprarme unas cuantas camisetas pero me acordé que no me gustan tanto  —Se encogió de hombros mientras comenzaba a conducir directo a la universidad.

—¿Qué hay de la bolsa de ahí atrás? —preguntó Seungmin con una ceja alzada.

—¿Qué bolsa?

—Hay tres bolsas. He visto que en este local te dividen todo por ellas, así que supongo que en una están todos los pantalones, en la otra estarían las camisas y... ¿qué hay en la que resta?

Han sintió sus mejillas arder pero se negó a mirarlo.

—Nada importante, solo ropa interior.

Seungmin simplemente asintió y miró por la ventana.

—¿Emocionado por el partido de mañana? —preguntó el hombre luego de un tiempo de silencio. Seungmin lo miró y asintió.

—Un poco, sí. ¿Qué tal tú?

Han tomó aire y apretó el volante levemente.

—Demasiado. Espero que ganemos, hemos entrenado mucho como para que sea todo en vano.

Seungmin volvió a mirar por la ventana mientras jugaba con sus uñas.

—Te tienen a ti y a Chan. Saldrán victoriosos.

—Puede que sí, pero ¿has visto los últimos entrenamientos? Chan no está dando todo de sí; el entrenador me lo dijo. Aunque yo tampoco.

—¿En serio?

—Más Chan que yo, en realidad. Debe tener algo en la cabeza que no lo deja concentrarse. Minho me dijo que ha estado muy estresado con las materias de su carrera pero estoy seguro que logrará afrontarlo. Siempre es así.

Idiota Persistente | Chanmin Donde viven las historias. Descúbrelo ahora